Yemen intensifica bombardeos contra posiciones hutíes mientras el Bab el‑Mandeb amenaza la ruta marítima global
El gobierno yemení lanza una contraofensiva aérea mientras la ONU advierte sobre riesgos para el comercio internacional

Yemen intensifica bombardeos contra posiciones hutíes mientras el Bab el‑Mandeb amenaza la ruta marítima global
El Ejército de Yemen, reconocido internacionalmente como el brazo oficial del Gobierno, lanzó este martes una serie de ataques aéreos contra focos hutíes en las provincias de Marib y Taiz, y mantuvo la presión sobre la costa del Mar Rojo tras el avance de los rebeldes hacia el estratégico estrecho de Bab el‑Mandeb. La operación, anunciada por el portavoz militar Majed al‑Nazili, incluyó bombardeos sobre instalaciones petroleras, convoyes de suministro y puestos de avanzada que los hutíes utilizaban para trasladar material bélico hacia la franja occidental del país.
Foco de la ofensiva: Marib, la columna vertebral energética de Yemen
Marib, zona productora de hidrocarburos que abastece gran parte del mercado interno y exportaciones, fue el epicentro de los primeros ataques. Aviones de combate bombardearon instalaciones petroleras y agrupaciones insurgentes al noroeste de la capital provincial. Además, se reportó la destrucción de un convoy que se dirigía al distrito de Al Juba, en el sur, lo que dificulta la logística hutí en la zona.
El daño a la infraestructura de Marib no solo afecta a la economía yemení; también repercute en los precios del crudo a nivel mundial, ya que cualquier interrupción en la producción del país incrementa la volatilidad del mercado energético, una cuestión que preocupa a los exportadores argentinos de granos que dependen de los combustibles marítimos para sus envíos.
Taiz y la ruta de suministro hacia la costa del Mar Rojo
En la provincia de Taiz, los ataques se concentraron en Al Ahkum y en los movimientos de tropas en Haifan y Al Janad. Estas localidades forman parte de la red de carreteras que los hutíes utilizan para trasladar combatientes y armas desde el interior hasta la costa occidental, donde se aproximan a Bab el‑Mandeb. La destrucción de estos corredores obliga a los insurgentes a buscar rutas más largas y vulnerables, lo que a su vez complica la logística del conflicto.
El control de estas vías es crítico para la seguridad del estrecho, ya que cualquier alteración puede generar cuellos de botella en el tráfico marítimo que conecta el Océano Índico con el Mediterráneo. Para Argentina, cuya exportación de soja y maíz depende en gran medida del tránsito seguro por el Canal de Suez, la inestabilidad en Bab el‑Mandeb representa un riesgo indirecto que puede encarecer los fletes y retrasar la llegada de insumos agrícolas.
Operaciones en la costa: Moca y Dhubab bajo fuego
En la ribera del Mar Rojo, el Ejército yemení informó haber atacado posiciones y vías de suministro en Moca y Dhubab, dos puntos que ganaron relevancia estratégica tras el avance hutí hacia la zona costera. Imágenes aéreas difundidas por al‑Nazili mostraron vehículos militares incendiados en una carretera que conecta Moca con Taiz, evidenciando la intención de cortar los flujos logísticos de los insurgentes.
El embajador de Yemen ante la ONU, Abdulá Alí Fadhel al Saadi, solicitó que la comunidad internacional reconozca la protección del estrecho como una responsabilidad global. Según el diplomático, la seguridad de Bab el‑Mandeb impacta directamente en la cadena de suministro de energía y mercancías de países tan lejanos como Argentina, Chile o México.
Repercusiones humanitarias y alerta de la ONU
La ONU confirmó que el avance hutí ha provocado una nueva ola de desplazamientos internos: más de 100.000 personas han abandonado sus hogares dentro de Yemen y miles han intentado cruzar el Mar Rojo hacia Yibuti. La organización advirtió que el acceso humanitario está comprometido por la inseguridad, los daños en carreteras y las restricciones de movimiento.
Los hutíes culpan a Arabia Saudí de intensificar los bombardeos y acusan al bloque saudí de generar víctimas civiles. El portavoz Mohamed Abdulsalam cuestionó la justificación saudí de “garantizar la seguridad de la navegación”, señalando que la escalada militar pone en riesgo a la población civil y a la propia economía marítima.
Un poco de historia sobre el estrecho y su vínculo con Argentina
Bab el‑Mandeb, situado entre Yemen y Djibouti, es la puerta de entrada al Canal de Suez y, por ende, al comercio internacional. Desde la década de 1970, Argentina ha dependido de este corredor para exportar granos y soja a mercados europeos y asiáticos. Cada año, cientos de buques cargueros argentinos atraviesan el estrecho, y cualquier amenaza a su seguridad repercute directamente en los precios de los fletes y en la competitividad de los productos agroalimentarios del país.
En el contexto de la guerra civil yemení, la presencia de fuerzas externas, como la coalición liderada por Arabia Saudí y los intereses iraníes que respaldan a los hutíes, convierte a Bab el‑Mandeb en un tablero geopolítico donde se juegan no solo recursos locales, sino también rutas de energía y materias primas que alimentan la economía global.
Para los exportadores cordobeses, la incertidumbre en el estrecho se traduce en la necesidad de buscar rutas alternativas, lo que implica mayores costos operativos y una presión adicional sobre la balanza comercial. La comunidad empresarial argentina sigue de cerca los informes de la ONU y los comunicados de los gobiernos involucrados, a la espera de una solución que garantice la libre circulación de mercancías sin riesgos de ataques o bloqueos.
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