Washington traslada 52 millones de FMF a Latinoamérica: un golpe a Europa y un impulso al narcoterrorismo
La Casa Blanca reprograma 52 millones de FMF de Europa a Latinoamérica, reforzando el Escudo de las Américas.

Washington traslada 52 millones de FMF a Latinoamérica: un golpe a Europa y un impulso al narcoterrorismo
El Gobierno de Estados Unidos anunció este martes su decisión de reprogramar USD 52 millones en Financiamiento Militar Extranjero (FMF) que estaban asignados a cuatro países de Europa y Medio Oriente para transferirlos a un bloque de naciones latinoamericanas alineadas con la Casa Blanca. La operación, que cambia el destino de fondos que originalmente iban a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, se dirige ahora a Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, reforzando el llamado “Escudo de las Américas”.
Un giro estratégico en la política de defensa
La reprogramación no es un simple ajuste presupuestario; es un claro mensaje de que Washington está reconfigurando sus prioridades estratégicas. El FMF, que permite a los gobiernos extranjeros adquirir equipamiento militar de fabricantes estadounidenses, ha sido históricamente un instrumento de influencia en la región. Al desviar los 52 millones, la Casa Blanca pretende fortalecer una coalición de países que comparten un objetivo común: frenar el narcoterrorismo y consolidar la seguridad del Canal de Panamá, además de limitar la influencia de China en América Latina.
Según un funcionario del Departamento de Estado, el 80 % de estos fondos se han concentrado en la última década en Medio Oriente, mientras el hemisferio occidental ha quedado históricamente desatendido. La decisión, por tanto, responde a una lógica de “prioridades cambiantes” que coloca a la región latinoamericana en el centro de la agenda de defensa estadounidense.
Los países receptores y su nuevo papel en el Escudo de las Américas
Colombia, bajo el nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella, se sumó al mecanismo del Escudo de las Américas tras la victoria presidencial del 7 de agosto. Perú, con Keiko Fujimori como presidenta desde el 28 de julio, también se incorporó a la iniciativa este mes. Ecuador, con Daniel Noboa al mando, ya contaba con operaciones conjuntas contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Pacífico. Panamá, con su estratégica ubicación y su puerto libre, se presenta como pieza clave para la logística y la coordinación de inteligencia.
La alianza, que busca ejecutar operaciones conjuntas contra organizaciones de narcotráfico, se ha convertido en una respuesta directa a la creciente amenaza de las estructuras armadas y criminales en la región. Un informe de la Fundación Ideas para la Paz estimó que en julio de 2023 las estructuras armadas y criminales de Colombia sumaban 28 802 integrantes, un aumento cercano al 90 % respecto a 2022. En la misma línea, la ONU calcula que en Colombia se cultivan 261 000 hectáreas de coca, manteniéndola como el mayor productor mundial de la hoja.
La reacción de Europa y la lógica detrás del recorte
Eslovaquia y Macedonia del Norte, miembros de la OTAN, han recibido la noticia con cierta sorpresa, ya que la reprogramación se produce en un momento en que el presidente Donald Trump ha criticado a los socios de la alianza atlántica por no elevar su gasto en defensa. La reducción de fondos y la retirada de tropas en territorio europeo, que se ha intensificado desde el regreso de Trump al poder en 2025, se perciben como parte de una estrategia más amplia de reorientación militar.
El Departamento de Estado explicó que la distribución histórica del FMF no refleja las prioridades actuales de la Casa Blanca. La decisión, aunque polémica, busca canalizar recursos hacia una región donde la Casa Blanca percibe un riesgo creciente de influencia extranjera y un aumento de la actividad del narcoterrorismo.
Tras las fronteras: la historia de la cooperación militar latinoamericana
La relación entre Estados Unidos y América Latina en materia de defensa tiene raíces que se remontan a la Guerra Fría, cuando la Casa Blanca buscó contrarrestar la influencia soviética mediante la dotación de equipos militares a gobiernos aliados. Desde entonces, la política de FMF ha sido un instrumento de poder y una forma de consolidar alianzas estratégicas.
En la década de 1990, la cooperación militar se intensificó con la creación de programas de entrenamiento y la realización de ejercicios conjuntos, como el “Escudo de las Américas”. Este programa, que hoy se consolida con la reprogramación de los 52 millones, ha permitido a los países latinoamericanos mejorar su capacidad de respuesta ante amenazas internas y externas.
El presente giro no solo reorienta recursos financieros, sino que también refuerza la idea de que la seguridad regional es una prioridad para Washington. Al canalizar fondos hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, la Casa Blanca busca crear una red de defensa que pueda responder de manera más ágil y coordinada a los desafíos que enfrenta la región, desde la lucha contra el narcotráfico hasta la protección de infraestructuras críticas como el Canal de Panamá.
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