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Capturan en Venezuela al “Ingeniero” de la red de fraude a cajeros que financiaba al Tren de Aragua

El FBI completa su lista de diez fugitivos más buscados con la captura del venezolano que dirigía la red de ‘ATM jackpotting’.

El FBI confirmó este martes la captura en territorio venezolano de Aníbal Alexander Canelón Aguirre, alias “El Ingeniero”, uno de los diez fugitivos más buscados por la agencia estadounidense. El venezolano, detenido durante el fin de semana, será trasladado a Estados Unidos para responder ante la justicia federal por liderar una red internacional que, mediante ataques informáticos a cajeros automáticos, habría desviado millones de dólares para financiar al grupo criminal conocido como Tren de Aragua.

Operación y captura en territorio venezolano

Durante una audiencia ante el Comité Judicial del Senado de EE.UU., el director del FBI, Kash Patel, anunció que la detención se produjo en Venezuela y corrigió al senador Chuck Grassley, quien había afirmado que la agencia había localizado a nueve de los diez fugitivos de la lista de máxima prioridad. “Estoy orgulloso de anunciar hoy, y odio tener que corregirlo, que no hemos capturado a nueve de los diez individuos más buscados de nuestra lista. Hemos capturado a diez”, declaró Patel, subrayando la singularidad del hecho: “Nadie en la historia del FBI ha hecho eso”.

Según el propio agente, Canelón Aguirre llevaba años evadiendo a las autoridades y su captura representa el cierre de una de las búsquedas más largas y costosas de la administración actual. La operación, que involucró cooperación entre agencias de inteligencia y fuerzas de seguridad locales, se llevó a cabo sin incidentes y el detenido ya está en camino a Omaha, Nebraska, donde enfrentará una serie de cargos federales.

La red de “ATM jackpotting” y su vínculo con el Tren de Aragua

La investigación reveló que la estructura dirigida por Canelón Aguirre enviaba operadores a Estados Unidos para ejecutar el llamado “ATM jackpotting”, una técnica que consiste en infiltrar el software de los cajeros y obligarlos a dispensar efectivo sin que exista una transacción autorizada. Desde enero de 2024, la red habría sustraído cientos de miles de dólares, los que luego se lavaban a través de complejos esquemas financieros para ocultar su origen.

El dinero recaudado no quedó en manos de la mafia cibernética; una parte importante fue destinada a financiar al Tren de Aragua, organización que en febrero de 2025 fue catalogada por EE.UU. como entidad terrorista extranjera. El grupo, originario de Venezuela, ha extendido sus actividades a varios países de América Latina y a territorio estadounidense, vinculándose con el tráfico de armas, drogas y extorsión. Los fiscales sostienen que el financiamiento proveniente de los fraudes a cajeros permitió al Tren de Aragua adquirir armamento y financiar operaciones de alto riesgo, lo que eleva la amenaza a la seguridad regional.

Repercusiones para la seguridad financiera y el combate al terrorismo

El caso de Canelón Aguirre llega en un momento en que el Departamento de Justicia ha intensificado su lucha contra el cibercrimen financiero. En diciembre de 2025, fiscales de Nebraska acusaron a 54 personas en una conspiración internacional de “jackpotting”; para enero de 2026 el número de acusados ascendió a 87, incluidos varios ciudadanos venezolanos que ya fueron condenados a 78 meses de prisión.

Además de los cargos por fraude bancario, robo y lavado de dinero, el venezolano enfrenta acusaciones de conspirar para proporcionar apoyo material a terroristas. La orden de arresto federal, emitida el 9 de diciembre de 2025, ofrecía una recompensa de hasta un millón de dólares por información que condujera a su captura, subrayando la peligrosidad que representaba para la seguridad nacional.

De la sombra a la celda: antecedentes del Tren de Aragua y el cibercrimen

El Tren de Aragua nació a mediados de la década del 2010 como una escuadra paramilitar vinculada al narcotráfico y a la extorsión en la región central de Venezuela. Con el paso de los años, el grupo se transformó en una verdadera organización criminal, expandiendo sus rutas de contrabando hacia Colombia, Perú y, más recientemente, hacia el sur de Estados Unidos. La designación como organización terrorista extranjera en 2025 marcó un punto de inflexión: las autoridades estadounidenses comenzaron a perseguir no solo a sus líderes visibles, sino también a los proveedores de recursos financieros que alimentaban su operatividad.

En paralelo, el cibercrimen financiero ha evolucionado rápidamente. Técnicas como el “ATM jackpotting” surgieron en Europa a finales de la década pasada y, gracias a la globalización de los servicios de mantenimiento de cajeros, se extendieron a América. Los delincuentes aprovechan vulnerabilidades en el software de los equipos, a menudo mediante malware introducido por técnicos corruptos o mediante ataques de phishing dirigidos a empleados de bancos. La combinación de estos ataques con organizaciones criminales tradicionales crea una amenaza híbrida que complica la labor de los cuerpos de seguridad.

La captura de Canelón Aguirre muestra cómo la cooperación internacional y la capacidad de rastrear flujos financieros pueden frenar esta movida. Sin embargo, expertos advierten que mientras se logren desmantelar las redes actuales, surgirán nuevas variantes que buscarán explotar otras vulnerabilidades del sistema financiero. La lección para los bancos y las instituciones argentinas es clara: invertir en ciberseguridad y en mecanismos de detección temprana es ahora una cuestión de supervivencia, no solo de cumplimiento normativo.

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