Salud

Entre 45 y 65 años: la clave para evitar 13 años de demencia

Controlar la presión arterial, dejar de fumar y manejar la diabetes entre 45 y 65 años puede añadir 13 años de vida sin demencia.

Entre 45 y 65 años: la clave para evitar 13 años de demencia

En la ciudad de Córdoba, donde la salud pública se enfrenta a retos de envejecimiento, un nuevo estudio internacional resalta la importancia de cuidar la presión arterial, dejar de fumar y controlar la diabetes en la edad media para prolongar la vida sin demencia. Los datos, extraídos de más de 12.000 historiales médicos a lo largo de 26 años, revelan que quienes mantienen libre de estos tres factores de riesgo durante ese período pueden ganar, en promedio, 13 años de vida libre de trastornos cognitivos.

El hallazgo que cambia la mirada sobre la prevención

El análisis, publicado recientemente por investigadores de Estados Unidos y China, se centró en la correlación entre los tres factores de riesgo y la aparición de demencia. La hipertensión, el tabaquismo y la diabetes, todos vinculados al sistema cardiovascular, fueron identificados como los mayores impulsores de la enfermedad cuando se presentan entre los 45 y 65 años. En Córdoba, donde el consumo de tabaco sigue siendo alto y la prevalencia de hipertensión alcanza el 30 % en adultos mayores de 50 años, la relevancia de estos hallazgos es innegable.

Impacto económico y social en la región

La demencia no solo afecta la calidad de vida de los afectados; también implica un costo financiero enorme. Se estima que en la provincia el gasto público en atención a personas con Alzheimer y otras demencias asciende a más de 150 millones de pesos anuales. Al reducir la incidencia de la enfermedad, se liberarían recursos que podrían destinarse a programas de prevención, educación sanitaria y apoyo a cuidadores. Además, las familias cordobesas, muchas de las cuales dependen de un único ingreso familiar, podrían evitar la carga de cuidados a largo plazo.

El papel de la salud cardiovascular en la mente

La relación entre la salud del corazón y la salud cerebral se ha consolidado en los últimos años. La hipertensión aumenta la presión en los vasos sanguíneos cerebrales, favoreciendo la aparición de microangiopatías que deterioran la función cognitiva. El tabaquismo y la diabetes, por su parte, provocan inflamación crónica y daño a las arterias, comprometiendo la perfusión cerebral. En Córdoba, la Clínica de Cardiología de la Universidad Nacional de Córdoba ha implementado recientemente un programa de monitoreo de la presión arterial y de educación sobre hábitos de vida saludable, con el objetivo de reducir la incidencia de demencia en la población de mediana edad.

Un mensaje claro para los cordobeses

Los resultados del estudio no son universales; las diferencias de género y etnicidad influyen en la carga de riesgo. Las mujeres con los tres factores de riesgo vivieron, en promedio, 18 años sin demencia, mientras que los hombres perdieron 16 años. En la provincia, la brecha de género en el acceso a la atención médica puede ampliar esta desigualdad. Por ello, es fundamental que las autoridades locales promuevan campañas de detección temprana y de intervenciones dirigidas a ambos sexos.

Conclusiones y pasos a seguir

Si bien la relación observada es estadística y no prueba causal, la evidencia sugiere que controlar la presión arterial, abandonar el tabaco y mantener la glucosa bajo control son estrategias de prevención de alto impacto. Para los cordobeses, esto significa acudir al médico de cabecera, participar en los programas de control de la hipertensión y de manejo de la diabetes que ofrece el sistema de salud provincial, y aprovechar los recursos comunitarios para dejar de fumar. Al hacerlo, no solo se reducen las probabilidades de sufrir demencia, sino que también se mejora la calidad de vida y se alarga el tiempo libre de la enfermedad.

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