Fundación Macro, Equidad y OCASA impulsan la inclusión digital con 132 computadoras entregadas a organizaciones de todo el país
Más de cien equipos llegan a escuelas y bibliotecas, ampliando la brecha digital en la Argentina.

Fundación Macro, Equidad y OCASA impulsan la inclusión digital con 132 computadoras entregadas a organizaciones de todo el país
Desde hace 17 años, la Fundación Macro y la Fundación Equidad unen esfuerzos para llevar tecnología a instituciones sociales de la Argentina. En 2026, la alianza, acompañada por la logística de OCASA, entregó 132 computadoras reacondicionadas a escuelas, bibliotecas y asociaciones de ocho provincias, ampliando oportunidades de aprendizaje y reduciendo la brecha digital.
Una red de trabajo que cruza fronteras provinciales
La iniciativa se convirtió en una verdadera red colaborativa. Cada computadora pasa por el taller de la Fundación Equidad, donde se recupera, se revisa el hardware y se instala software libre adaptado a entornos educativos. Luego, OCASA se encarga de la logística: empaquetado, transporte y entrega en lugares que, en muchos casos, están a cientos de kilómetros de la capital. Entre los destinos destacan la Escuela N.º 329 de Campo Grande (Misiones), la Escuela de la Familia Agrícola San Antonio (Misiones), la Biblioteca Popular Santiago Coronel en Río Cuarto (Córdoba) y la Casa Histórica – Museo Nacional de la Independencia en San Miguel de Tucumán.
Impacto palpable en aulas y comunidades
En la Escuela N.º 329, los docentes relataron que los equipos permiten a los chicos “explorar nuevas herramientas, armar trabajos prácticos y, sobre todo, sentirse parte de la era digital”. En la EFA San Antonio, la directora subrayó que la tecnología brinda a los estudiantes de zona rural competencias que antes solo estaban al alcance de colegios urbanos. La Biblioteca Popular de Río Cuarto ahora ofrece talleres de alfabetización digital, mientras que el Club Atlético Talleres de Perico (Jujuy) incorpora el uso de software de gestión deportiva para sus jóvenes atletas.
Los resultados van más allá del simple acceso a una máquina. Se trata de crear espacios donde la cultura digital se vuelve parte del día a día, facilitando la inscripción a cursos en línea, la consulta de material didáctico y la conexión con otras comunidades a través de plataformas colaborativas.
El modelo de donación que se replica y crece
El proceso de reacondicionamiento tiene una doble ventaja: extiende la vida útil de equipos que de otro modo terminarían en basureros y reduce costos para las organizaciones receptoras. Según la Fundación Macro, cada computadora reacondicionada representa un ahorro de entre 30% y 50% respecto a la compra de una nueva, lo que se traduce en recursos que pueden destinarse a otras áreas, como becas o materiales escolares.
OCASA, por su parte, ha optimizado rutas de entrega, aprovechando su experiencia en transporte de mercancías para llegar a localidades aisladas. La coordinación entre ambas fundaciones y la empresa logística permite que, en menos de 48 horas, un equipo que sale del taller en Buenos Aires llegue a una escuela de la Patagonia.
Un futuro con más puentes tecnológicos
La visión a largo plazo es escalar la iniciativa a nivel nacional, involucrando a más empresas de reciclaje, universidades y gobiernos locales. La meta es que, para 2030, se hayan entregado al menos mil equipos a instituciones vulnerables, creando una red de aprendizaje digital que atraviese toda la Argentina.
Raíces de la inclusión digital en la Argentina
La tradición de la filantropía tecnológica en el país se remonta a los años 90, cuando organizaciones como la Fundación Telefónica iniciaron programas de donación de equipos a escuelas rurales. Con la llegada de la era del internet, surgieron nuevas iniciativas que buscaron no solo equipar aulas, sino también formar a docentes en el uso de herramientas digitales.
En la última década, la crisis económica y la pandemia de COVID‑19 pusieron de relieve la urgencia de cerrar la brecha digital. Según datos del INDEC, más del 30% de los hogares argentinos carecían de acceso a una computadora en 2020. Este escenario impulsó a fundaciones, empresas y gobiernos a diseñar políticas de inclusión tecnológica, entre ellas la actual alianza entre Macro, Equidad y OCASA.
Hoy, la experiencia acumulada de 17 años de trabajo conjunto demuestra que la combinación de recursos humanos, técnicos y logísticos puede transformar realidades. Cada computadora entregada no solo es un aparato; es una puerta abierta a la educación, al empleo y a la participación ciudadana en la era digital.
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