Córdoba debate la prohibición de razas: la voz del Colegio Médico Veterinario sobre la tutoría responsable
Los expertos advierten que el problema no son los perros, sino sus tutores.

Córdoba debate la prohibición de razas: la voz del Colegio Médico Veterinario sobre la tutoría responsable
Los últimos ataques de perros en la provincia, varios de ellos mortales, reactivaron proyectos de ley que pretenden prohibir la tenencia, cría y comercialización de razas consideradas peligrosas. La presidenta del Colegio Médico Veterinario de Córdoba, Natalia Elstner, explicó por qué la solución pasa por educar a los tutores y no por eliminar razas.
El debate legislativo en la capital cordobesa
En el Concejo Deliberante de la ciudad se discute una norma que se centraría en la tenencia y tutoría responsable. A diferencia de otras iniciativas, este proyecto no contempla la prohibición ni la esterilización obligatoria de razas, aunque sí menciona a los llamados “perros potencialmente peligrosos” y a los mestizos. A nivel provincial, el proyecto presentado hace dos años por el diputado Rodrigo Agrelo no prosperó, pero se prevé su reactivación. Por su parte, el senador provincial Dante Rossi impulsó una propuesta que busca prohibir la tenencia de dogos y pitbulls; Rossi había sido asesor del Colegio y participó en el debate del Concejo, describiéndolo como “muy fructífero”.
La postura del Colegio Médico Veterinario
El Colegio, bajo la conducción de Natalia Elstner, apuesta por la tutoría responsable. “En Países Bajos se prohibió la raza pitbull en 1993, pero en 2008 la volvieron a permitir porque los accidentes continuaron. Hoy se apuesta a la educación del tutor”, afirmó. La experiencia holandesa, según Elstner, muestra que la prohibición de razas no elimina los incidentes; lo que realmente funciona es que los dueños aprendan a establecer límites y jerarquías claras desde la etapa de socialización, que se extiende hasta los cinco meses de vida del cachorro.
Elstner también denunció la “humanización extrema” de los animales, una práctica que, según ella, constituye una forma de maltrato porque impone expectativas humanas sobre una fisiología canina distinta. Cuando los dueños no ponen límites, los perros pueden desarrollar conductas agresivas que ponen en riesgo a terceros.
Tutoría responsable vs. prohibiciones de razas
El concepto de “tutores potencialmente peligrosos” es central en la argumentación del Colegio. “Si la crianza es inadecuada, si no se brinda atención adecuada y si el animal vive en un entorno sin reglas, el perro se vuelve peligroso”, explicó Elstner. En este sentido, la jerarquía familiar es clave: el perro debe reconocer que es el último eslabón de la cadena y que todos los miembros de la familia, incluidos los niños, son sus amos. Cuando esta jerarquía se rompe, aparecen los problemas de comportamiento.
Para combatir la falta de control, la experta propone una línea telefónica gratuita y anónima donde la ciudadanía pueda denunciar perros que circulen sin correa ni bozal. A partir de esa información, se podrían aplicar multas que, al igual que el uso del cinturón de seguridad, obliguen a los propietarios a cumplir normas básicas de seguridad.
Propuestas concretas y el cambio cultural necesario
El Colegio insiste en que la solución pasa por un cambio cultural profundo. No basta con sancionar; hay que concientizar sobre los costos reales de la tenencia: tiempo, dinero y responsabilidad. Además, la institución critica los refugios que mantienen a los perros de la calle de forma indefinida sin promover la adopción. En su lugar, se está diseñando un proyecto de resocialización de perros con problemas de conducta en colaboración con cárceles y centros juveniles, inspirado en programas exitosos como el de la cárcel de Esperanza.
Estos programas no solo benefician al animal, que recibe entrenamiento y una segunda oportunidad, sino también a los internos, que adquieren una responsabilidad y una herramienta de reinserción social. El objetivo es que, tras un período de entrenamiento, los perros sean entregados a familias responsables, evitando la perpetuación del abandono.
De la teoría a la práctica: lecciones de otros países
En los Países Bajos, la prohibición de pitbulls se revocó porque la medida no redujo los incidentes; en su lugar, se implementó un sistema de registro, educación obligatoria y control de la tenencia. En Alemania, la legislación exige cursos de adiestramiento para dueños de perros de gran tamaño, lo que ha disminuido los casos de agresión. En Australia, los programas de “perro guardián” permiten que comunidades vulnerables adopten perros entrenados para la seguridad, generando un vínculo de respeto mutuo.
Estos ejemplos demuestran que la clave no está en la raza, sino en la relación entre humano y animal. Córdoba tiene la oportunidad de adaptar estas buenas prácticas, evitando los errores del pasado y creando un marco normativo que priorice la educación, la prevención y la responsabilidad.
En conclusión, mientras la polémica sobre la prohibición de razas continúa en la arena política, la voz experta del Colegio Médico Veterinario insiste en que la verdadera solución radica en los tutores. Sólo a través de una tutoría responsable, respaldada por políticas públicas de educación y control, Córdoba podrá reducir los ataques y garantizar la convivencia segura entre personas y perros.

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