Córdoba

De Monte Cristo al mundo: Circularis lleva sus durmientes de plástico reciclado a Chile

Circularis lleva sus durmientes de plástico reciclado de Monte Cristo a Chile y planea una planta en Concepción.

De Monte Cristo al mundo: Circularis lleva sus durmientes de plástico reciclado a Chile

Monte Cristo, Córdoba – La empresa cordobesa Circularis exportó su primera partida de durmientes ferroviarios fabricados con plástico reciclado hacia Chile, marcando el inicio de una estrategia de expansión internacional que incluye una futura planta en la región de Concepción. El proyecto, que surgió en 2013 como un emprendimiento familiar, hoy procesa cerca de 140 toneladas de residuos plásticos al mes y emplea a treinta personas.

El origen de una idea que nace en el garage de Monte Cristo

Todo comenzó en el garage de la familia Frola, cuando Raúl Frola y su esposa Mónica decidieron convertir los desechos plásticos que se acumulaban en su barrio en algo útil. Con la ayuda de sus hijos, Franco Frola (CEO) y Giuliano Frola, la idea se transformó en una planta industrial que hoy se erige como la única en Argentina capaz de producir durmientes ferroviarios de este tipo. “Fue un laburo de años, de pruebas y de pequeños hitos”, recuerda Franco en una entrevista para Hoy Día Córdoba.

El impulso inicial vino de la necesidad de encontrar una salida al plástico que tarda hasta mil años en descomponerse. La visión de la familia era clara: crear un producto de larga vida que sustituyera la madera, más vulnerable a plagas y al clima.

De la investigación a la producción a gran escala

En 2017, el proyecto tomó un salto cualitativo cuando Raúl asistió a una feria internacional en Moscú y descubrió aplicaciones industriales del plástico reciclado. Desde entonces, Circularis se asoció con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Con la ayuda de aceleradores lineales de la CNEA, lograron irradiar el material y mejorar sus propiedades mecánicas, obteniendo durmientes de 2 a 4,5 metros de largo, entre 70 y 150 kilos, con una vida útil estimada de hasta 50 años, frente a los 5‑10 años de la madera tradicional.

La compañía cuenta hoy con una red de 60 cooperativas y 60 municipios que recogen y clasifican los residuos antes de enviarlos a la planta. Los plásticos rígidos (envases de lavandina, champú) y blandos (bolsas, envoltorios) se separan, trituran y convierten en materia prima de alta calidad.

Exportación a Chile y la ruta hacia Concepción

Después de haber sido seleccionada en 2023 para abastecer el proyecto Belgrano Cargas mediante una licitación internacional, Circularis dio el salto al exterior. En asociación con una firma chilena de mantenimiento ferroviario, la empresa envió su primera carga de durmientes para pruebas en distintas líneas del país vecino. “Chile está impulsando una política ferroviaria muy fuerte, y vemos una gran oportunidad para consolidar una planta en la zona de Concepción”, explica Frola.

La estrategia no se detiene en Chile; la compañía ya vislumbra a México como próximo destino, dado el auge de inversiones en infraestructura ferroviaria allí. Mientras tanto, la capacidad productiva de Circularis, actualmente de 40.000 durmientes al año, apunta a alcanzar entre 60.000 y 70.000 unidades en los próximos tres años, con un procesamiento de plástico que podría superar los 230.000 kilos mensuales.

Más allá del riel: nuevos productos y diversificación

El know‑how desarrollado para los durmientes se está trasladando a otras áreas: crucetas para tendidos eléctricos, perfiles tipo “plastic frame” para la construcción y postes y varillas para el agro. Todos estos productos siguen apoyándose en la investigación conjunta con la CNEA para optimizar la resistencia mecánica del plástico reciclado.

Esta diversificación abre nuevas fuentes de ingresos y refuerza la posición de Circularis como referente de la economía circular en la región, generando empleo de calidad y reduciendo la huella ambiental de los desechos plásticos.

Raíces y desafíos de la industria circular en Córdoba

La provincia de Córdoba ha sido históricamente un polo industrial, y proyectos como el de Circularis demuestran cómo la innovación puede renacer en sectores tradicionales. La empresa se apoya en la sólida infraestructura de investigación de la UNC y el INTI, instituciones que han impulsado la transferencia tecnológica en la región desde la década de 1970.

Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. La falta de políticas públicas consistentes en materia de reciclaje, la escasa inversión en infraestructura de recolección y la competencia de importaciones baratas de madera siguen siendo retos para escalar la producción a nivel nacional.

Aún así, la visión de los Frola y su equipo muestra que, con apoyo institucional y una red de cooperativas comprometidas, es posible transformar un residuo de mil años en un producto que genera valor económico y social. La exportación a Chile no solo abre un nuevo mercado, sino que coloca a Córdoba en el mapa de la innovación sostenible a nivel latinoamericano.

Planta de Circularis en Monte Cristo, Córdoba, donde se fabrican durmientes de plástico reciclado

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