Salud

Dieta cetogénica o mediterránea: el experimento que encierra a 42 pacientes y lo que significa para los argentinos

Un estudio con 42 pacientes revela ventajas de la keto, pero la dieta mediterránea sigue siendo la más viable para la mayoría de los argentinos.

Dieta cetogénica o mediterránea: el experimento que encierra a 42 pacientes y lo que significa para los argentinos

Lead: Un grupo de 42 pacientes con obesidad, prediabetes y esteatosis hepática fueron recluidos durante cinco meses en un centro de investigación donde recibieron todas sus comidas, con el objetivo de comparar, al milímetro, la eficacia de la dieta cetogénica frente a la mediterránea y a una dieta baja en grasas. El estudio, publicado en septiembre de 2026, muestra resultados sorprendentes pero también revela una trampa que puede costarle al bolsillo y a la salud de los argentinos.

El diseño del ensayo: una “cárcel” de comida controlada

Para que los datos no se vayan al aire, los investigadores decidieron cerrar la puerta a la improvisación: cada participante recibió sus alimentos preparados por el equipo, garantizando una adherencia superior al 95 %. En la práctica, los comensales vivieron como si estuvieran en una “cárcel” gastronómica, donde la única salida era la bandeja del día. Tres grupos siguieron dietas isocalóricas, diseñadas para perder un 10 % de peso, pero con diferentes repartos de macronutrientes: 75 % de calorías provenientes de grasas para la cetogénica, 55 % de grasa y abundante aceite de oliva para la mediterránea, y 30 % de grasa para la baja en grasas.

Resultados: la dieta cetogénica se lleva la medalla de oro

Al término del estudio, todos los grupos perdieron peso, pero los que siguieron la dieta cetogénica mostraron mejoras metabólicas drásticas: la grasa hepática se redujo un 67 % frente al 45 % de los otros grupos, la sensibilidad a la insulina se disparó y los niveles de glucosa en ayunas cayeron significativamente. Además, se observó una disminución de marcadores inflamatorios y una mayor pérdida de masa grasa, lo que ha hecho que la comunidad científica celebre a la keto como una herramienta poderosa para “reiniciar” el metabolismo.

¿Y la trampa? Limitaciones y retos para los argentinos

El brillo de los números se empaña al mirar la realidad cotidiana. El estudio contó con solo 42 participantes y una duración de cinco meses, lo que impide extrapolar los resultados a largo plazo. En Argentina, donde el pan, la pasta y la yerba mate forman parte del ADN cultural, mantener una restricción casi total de carbohidratos es, para la mayoría, una tarea imposible. El costo de los alimentos ricos en grasa de calidad (aguacate, aceite de coco, carnes premium) también representa un desafío económico para muchos hogares cordobeses.

La dieta mediterránea: la maratón de la vida cotidiana

Si la keto gana la carrera de velocidad, la dieta mediterránea sigue liderando la maratón. El estudio español PREDIMED, con 7.447 participantes y años de seguimiento, demostró que una alimentación basada en aceite de oliva virgen extra, frutos secos, legumbres y pescado reduce en un 30 % los eventos cardiovasculares mayores. En la práctica, la mediterránea es mucho más fácil de adaptar a la mesa argentina: el aceite de oliva de la provincia de Córdoba, las legumbres como la lenteja y el garbanzo, y el consumo moderado de vino Malbec hacen de ella una opción sostenible y económica.

¿Cuál es la mejor opción para vos?

La respuesta no es blanco o negro. Las guías oficiales de la Sociedad Argentina de Nutrición recomiendan una alimentación personalizada: si tenés hígado graso avanzado, una intervención cetogénica de corta duración puede ser un “reinicio” metabólico útil, siempre bajo supervisión médica. Para la mayoría de los cordobeses, la clave está en la adherencia: elegir una dieta que se pueda mantener en el tiempo, que incluya los sabores locales y que no sacrifique la calidad de vida. En este sentido, la dieta mediterránea, con su flexibilidad y sus ingredientes autóctonos, sigue siendo la gran ganadora.

De la mesa cordobesa a la ciencia internacional

En la provincia de Córdoba, la investigación en nutrición ha cobrado impulso en la última década, gracias a la creación del Instituto de Salud Metabólica de la Universidad Nacional de Córdoba. Este centro ha colaborado en varios ensayos internacionales y ha puesto en la mira la relación entre la alimentación tradicional cordobesa y la prevención de enfermedades crónicas.

Históricamente, la dieta regional se basaba en el consumo de carne de vaca, trigo y maíz, complementada con verduras de huerta y legumbres. Con la llegada de la globalización, los hábitos cambiaron y el consumo de alimentos ultraprocesados se disparó, lo que ha contribuido al aumento de la obesidad y la diabetes en la provincia. Estudios locales revelan que el 38 % de los adultos cordobeses presentan sobrepeso, una cifra que supera la media nacional.

El desafío ahora es traducir los hallazgos de estudios como el de los 42 pacientes a políticas públicas: promover la producción local de aceite de oliva, incentivar la venta de frutos secos en los mercados municipales y crear campañas de educación nutricional que respeten la cultura gastronómica cordobesa. Sólo así se podrá transformar la evidencia científica en cambios reales en la mesa de cada familia.

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