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EEUU, Dinamarca y Groenlandia sellan pacto estratégico que reforzará la seguridad del Ártico y el Atlántico Norte

El pacto estratégico entre EE. UU., Dinamarca y Groenlandia redefine la seguridad del Ártico y plantea desafíos para Argentina.

EEUU, Dinamarca y Groenlandia sellan pacto estratégico que reforzará la seguridad del Ártico y el Atlántico Norte

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, anunció que la próxima semana Dinamarca y su territorio autónomo Groenlandia firmarán junto a Estados Unidos un acuerdo de defensa que, según ella, será “bueno para la OTAN y para Europa”. La firma se realizará al margen de la Asamblea General de la ONU y, tras pasar por los trámites parlamentarios, entrará en vigor sin demora.

Los puntos clave del nuevo entendimiento

El texto pactado otorga a Washington control permanente sobre la seguridad de Groenlandia, incluyendo la posibilidad de instalar bases militares, realizar sobrevuelos y prohibir la presencia de cualquier adversario –principalmente China y Rusia– en el territorio. El presidente Donald Trump lo presentó como una medida para impedir que “ningún adversario de Estados Unidos pueda jamás tener una base en Groenlandia”. Además, el acuerdo reconoce la soberanía danesa y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés, aunque deja abierta la opción de independencia futura.

Implicancias para la OTAN y la defensa del Atlántico Norte

Desde la perspectiva de la Alianza Atlántica, el pacto cierra una brecha estratégica que había quedado en el limbo desde la última actualización del acuerdo de 2004. El secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó que la medida “excluye a cualquier adversario” de la zona, reforzando la capacidad de respuesta ante amenazas en el Ártico y el Norte del Atlántico. Con la base espacial de Pituffik ya operando en el noroeste de Groenlandia, Washington podría ampliar su red de vigilancia y lanzar misiles de corto alcance, lo que cambiaría el equilibrio militar en una región cada vez más disputada por el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas.

Qué significa para Argentina y el Mercosur

Para la Argentina, el acuerdo tiene una resonancia que va más allá de la geopolítica del Norte. El deshielo del Ártico está reconfigurando rutas comerciales que podrían reducir considerablemente los tiempos de tránsito entre Asia y Europa, afectando indirectamente los precios del petróleo y del gas que importamos. Un mayor control estadounidense sobre Groenlandia implica que cualquier proyecto de infraestructura, como puertos o estaciones de carga, estará alineado con los intereses de Washington, lo que podría limitar la participación de empresas argentinas o latinoamericanas en futuros contratos de logística ártica. Además, la presencia reforzada de la OTAN en el Atlántico Norte genera un clima de tensión que repercute en la seguridad marítima de nuestras aguas, donde la pesca y el comercio son pilares de la economía regional.

Un vistazo al pasado y los riesgos futuros

El vínculo militar entre Estados Unidos y Dinamarca se remonta a la firma del acuerdo de defensa de 1951, renovado en 2004, que permitió a Washington sobrevolar Groenlandia y usar la base de Pituffik. Desde entonces, el Ártico ha pasado de ser una zona de escasa actividad a convertirse en un tablero geoestratégico donde grandes potencias compiten por recursos naturales y rutas de navegación. La reciente declaración de Trump en enero de 2025, que insistía en la necesidad de “controlar Groenlandia por razones estratégicas”, avivó el debate interno danés sobre la soberanía y la posible independencia del territorio, que cuenta con unos 57 000 habitantes. Si bien una parte de la población apoya la autodeterminación, el nuevo pacto podría frenar esa aspiración al atar la seguridad del archipiélago a intereses externos.

Expertos en relaciones internacionales advierten que la expansión de bases militares en el sur de Groenlandia –tres nuevas instalaciones según fuentes de la prensa— podría desencadenar una carrera armamentista en el Ártico, con Rusia y China buscando contrarrestar la presencia norteamericana. En el contexto sudamericano, la creciente militarización del Ártico plantea preguntas sobre la necesidad de fortalecer nuestras propias capacidades de defensa marítima y de diversificar fuentes energéticas para no depender de los vaivenes de los precios internacionales que se ven afectados por estos movimientos geopolíticos.

En definitiva, el acuerdo firmado entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia no solo redefine la arquitectura de seguridad del Norte, sino que también abre un abanico de oportunidades y desafíos para países como Argentina, que deberán navegar entre los intereses de grandes potencias y la búsqueda de un desarrollo sostenible y autónomo en el marco del Mercosur.

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