El Museo del Cuarteto: corazón vibrante de la cultura cordobesa
El museo que conserva y celebra la música que define a Córdoba

El Museo del Cuarteto: corazón vibrante de la cultura cordobesa
Desde el 14 de octubre de 2021, la esquina de Av. Colón y Rivera Indarte, en el centro de Córdoba, se convirtió en el guardián de la música que hace latir a la provincia. El Museo del Cuarteto alberga instrumentos, partituras, discos, fotografías y archivos sonoros que recogen casi ocho décadas de cuarteto, el ritmo que define la identidad cordobesa.
Un recorrido por la historia del cuarteto
El recorrido inicia en la planta baja y se extiende al primer piso, siguiendo una línea cronológica que parte de la inmigración europea y africana que dio vida a los ritmos de la tarantela y el pasodoble. El 4 de junio de 1943, la transmisión en vivo del Cuarteto Leo por la radio LV3 marcó el punto de partida de una revolución sonora. En vitrinas iluminadas se pueden ver la partitura de “Del brazo con la suerte” de Leonor Marzano, la primera canción que llevó el cuarteto a la radio, y fotos de los íconos que siguieron: Carlos “La Mona” Jiménez, Rodrigo “El Potro” Bueno y cientos de bandas que siguen manteniendo viva la fiesta.
Los visitantes pueden sumergirse en los años dorados del cuarteto a través de pantallas que reproducen programas de TV y radio, mientras escuchan los acordes que hicieron bailar a varias generaciones. Cada vitrina incluye breves reseñas que explican cómo la mezcla de ritmos europeos y africanos se transformó en el sonido pegajoso y bailable que hoy conocemos.
Espacios interactivos y tecnología en el museo
En el primer piso, la experiencia se vuelve más inmersiva. Gigantografías de los conciertos más emblemáticos se observan desde distintos ángulos, y el “Rincón del baile” recrea una pista de los años 50, completa con luces de neón y una pared de fondo para selfies. Un espacio dedicado a la moda del cuarteto muestra trajes donados por artistas como Coquito Ramaló, mientras que una zona interactiva permite a los visitantes mezclar fragmentos de discos para crear su propio remix.
Otro punto destacado es la sala que explora la relación entre cuarteto y diversidad sexual. Allí, la gente puede dejar mensajes, compartir experiencias y ver cómo el ritmo ha sido un refugio y una forma de expresión para la comunidad LGBTI+ cordobesa. La tecnología también se hace presente en la línea discográfica digital, donde se pueden deslizar las portadas de álbumes desde los años 60 hasta la actualidad, observando la evolución del diseño gráfico y la producción musical.
Miradas al futuro: proyectos y expansión
El museo no se queda estático. En los pasillos que conectan los pisos, se está gestando una nueva sala que abordará el contexto sociopolítico del cuarteto, desde el Cordobazo hasta la última dictadura militar, mostrando cómo la música sirvió de escape y de protesta. Próximamente, el “Rincón del baile” incorporará proyecciones de coreografías que los visitantes podrán seguir en tiempo real, y se planifican conciertos íntimos con artistas locales, siempre respetando las normas sanitarias.
Otra iniciativa en marcha es la creación de una exposición permanente de instrumentos, que trazará la evolución de los teclados, bandurrias y percusiones desde los primeros shows rurales hasta los modernos sintetizadores que hoy acompañan a las grandes orquestas. Todo ello busca que el museo siga siendo un espacio de pertenencia para los cordobeses y una ventana para los turistas que quieren entender por qué el cuarteto es el latido de la provincia.
Entre acordes y recuerdos: la historia que respalda al museo
El Día del Cuarteto, celebrado cada 4 de junio, fue institucionalizado en 2013 mediante la Ley Provincial 10174, que reconoce al cuarteto como patrimonio cultural de Córdoba. Esa misma fecha conmemora la primera transmisión radial del Cuarteto Leo en 1943, un hito que puso al ritmo en los hogares cordobeses y lo lanzó a la fama nacional.
Desde entonces, el cuarteto ha trascendido los escenarios y se ha convertido en una pieza clave de la economía cultural de la ciudad. Los conciertos generan ingresos significativos para bares, discotecas y festivales, y el propio museo atrae a cientos de visitantes al mes, impulsando el turismo cultural y creando empleos en el sector de la gestión patrimonial.
Hoy, el Museo del Cuarteto no solo conserva objetos; conserva la memoria colectiva de una provincia que se reconoce a través del sonido de sus acordeones y guitarras. Cada visita es una oportunidad para revivir la fiesta, aprender sobre la historia y, sobre todo, sentir que el cuarteto sigue siendo la banda sonora de la vida cotidiana en Córdoba.
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