El Daraxonrasib: la revolución que Europa aprueba para el cáncer de páncreas y su futuro en Córdoba
El nuevo fármaco que promete alargar la vida de los pacientes con cáncer de páncreas metastásico

El Daraxonrasib: la revolución que Europa aprueba para el cáncer de páncreas y su futuro en Córdoba
El jueves 18 de octubre, la Comisión Europea dio luz verde a la primera droga que bloquea el gen RAS, culpable del 90% de los tumores pancreáticos. Con el nombre comercial Rasonque, el fármaco Daraxonrasib promete alargar la supervivencia de los pacientes que hasta ahora se enfrentaban a una esperanza de vida de apenas seis meses.
El avance que rompe décadas
Todo comenzó en 1982 cuando el bioquímico español Mariano Barbacid descubrió que una sola letra en el gen H‑RAS podía hacer que las células se dividieran sin control. Desde entonces, la familia RAS se ha convertido en el objetivo de los oncólogos de todo el mundo, pero la falta de “puertas” donde fijar un fármaco hacía que el sueño de apagar el interruptor permaneciera en la zona de “casi imposible”. La llegada del Daraxonrasib rompe esa barrera, pues no se fija directamente sobre RAS, sino que bloquea la vía de señalización que lo activa.
¿Qué es el Daraxonrasib y cómo actúa?
Este compuesto, desarrollado por la compañía británica OncoNova, emplea una estrategia de “camión delante”: se une a la proteína ciclofilina A y forma un complejo que tapa el sitio por donde RAS envía las órdenes de crecimiento. De esta forma, se logra una inhibición efectiva en la variante G12D, que representa la mayor parte de los casos de cáncer de páncreas metastásico. Los ensayos clínicos revelaron una mediana de supervivencia de 13,2 meses frente a los 6,7 meses habituales con quimioterapia estándar, sin que la toxicidad superara los límites aceptables.
Impacto en la salud argentina y cordobesa
En Argentina, el cáncer de páncreas ocupa la tercera posición entre las causas de mortalidad por tumores, con más de 8.000 fallecimientos cada año. La llegada del Daraxonrasib podría cambiar el panorama de la oncología local, pero el desafío radica en la negociación de precios y la cobertura de los sistemas públicos y privados. En Córdoba, donde la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto de Investigación de la Salud han estado trabajando en terapias dirigidas, la aprobación europea abre la puerta a posibles colaboraciones para la producción local y la investigación clínica.
El laburo de los médicos de la Hospitales Universitarios de Córdoba será intenso. El fármaco requerirá de un seguimiento estrecho, pruebas de biomarcadores y coordinación con el farmacéutico para asegurar la disponibilidad en las farmacias de la provincia. Además, el impacto en el bolsillo de los pacientes será un tema de debate, ya que los precios de los nuevos agentes oncologicos suelen ser elevados y la cobertura de las aseguradoras aún no está garantizada.
Raíces de la investigación en Córdoba
Córdoba ha sido durante décadas un polo de investigación científica en América Latina. Desde la fundación de la Facultad de Ciencias de la Salud en 1950, el territorio ha sido testigo de avances en biología molecular, farmacología y genética. El descubrimiento de Mariano Barbacid, aunque ocurrió en España, resonó en la comunidad cordobesa, donde se establecieron grupos de estudio sobre oncogenes y terapias dirigidas.
La creación del Centro de Investigación del Cáncer de la Provincia en 2015 consolidó la posición de Córdoba como referente en estudios clínicos. En los últimos años, se han llevado a cabo ensayos de combinación de fármacos y se han desarrollado líneas celulares de cáncer de páncreas originadas en pacientes cordobeses, lo que facilita la evaluación de nuevos agentes como el Daraxonrasib.
Además, la industria farmacéutica local, con empresas como PharmaCórdoba y BioCórdoba, ha mostrado interés en la producción de medicamentos de alta tecnología. Si la Comisión Europea aprueba el fármaco, se abre la posibilidad de licencias de fabricación en la provincia, lo que generaría empleos y fortalecería la cadena de valor del sector biotecnológico.
En suma, la aprobación del Daraxonrasib no solo representa un avance clínico, sino también una oportunidad para que Córdoba y el resto de Argentina se posicionen como actores relevantes en la lucha contra el cáncer de páncreas. El reto será traducir la promesa europea en una realidad tangible para los pacientes cordobeses, con acceso a tratamientos, precios razonables y la garantía de un seguimiento riguroso.
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