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El papa León XIV elimina los recortes salariales impuestos por Francisco: ¿qué implica para la Santa Sede?

León XIV anula los recortes de 2021 y plantea nuevos desafíos financieros para la Curia.

El papa León XIV elimina los recortes salariales impuestos por Francisco: ¿qué implica para la Santa Sede?

Roma, 2 de septiembre de 2026 – El pontífice León XIV firmó este lunes un motu proprio que revoca de forma definitiva los recortes salariales que su predecesor, el papa Francisco, había impuesto en 2021 a los cardenales y a los altos cargos de la Curia romana. La medida, que entrará en vigor el mismo día, coincide con el 71º cumpleaños del papa Robert Prevost, también conocido como León XIV.

El contexto de los recortes de 2021

En marzo de 2021, ante la profunda crisis económica provocada por la pandemia de COVID‑19, la Santa Sede aprobó el documento “Un futuro sostenible”. Ese texto recortó un 10 % los salarios de los cardenales de la Curia, un 8 % a los jefes y secretarios de dicasterios y un 3 % a clérigos y religiosos. Además, se congelaron los aumentos salariales bienales por antigüedad, salvo para los sueldos más bajos. La justificación oficial apuntaba al déficit estructural que llevaba años arrastrando la administración vaticana y al cierre prolongado de los Museos Vaticanos, una de sus principales fuentes de ingresos.

El motu proprio de León XIV y sus detalles

El nuevo documento, firmado en la Biblioteca Apostólica, explica que “las medidas de contención salarial adoptadas por Francisco fueron necesarias para afrontar el desafío excepcional de la pandemia, pero ahora pueden superarse”. León XIV añadió que la decisión se tomó “tras haber escuchado la opinión competente de la Secretaría de Economía y después de examinar cuidadosamente todo”. La derogación no altera los efectos producidos durante la vigencia de la norma anterior: la congelación de los aumentos por antigüedad sigue vigente para los años ya transcurridos.

Repercusiones económicas para la Curia y la Ciudad del Vaticano

Las últimas cuentas publicadas por la Secretaría de Economía revelan un giro notable: en 2024 la Santa Sede registró un superávit de 1,6 millones de euros, frente al déficit de 51,2 millones en 2023. El déficit estructural, que excluye resultados financieros, se redujo de 83,5 millones a 44,4 millones de euros. Este mejoramiento se atribuye al aumento de donaciones, a la reapertura de los museos y a una gestión más rigurosa de los activos financieros. La revocación de los recortes, sin embargo, implica un aumento de gasto salarial que el Vaticano deberá compensar con una mayor eficiencia y, probablemente, con nuevas fuentes de ingreso.

Un vistazo a la sostenibilidad financiera del Vaticano

La Secretaría de Economía advierte que “la plena sostenibilidad financiera es un objetivo a largo plazo”. El reto ahora será equilibrar la necesidad de reconocer el trabajo de los altos cargos eclesiásticos con la obligación de mantener un presupuesto equilibrado. Algunos analistas locales señalan que la medida podría favorecer la moral interna y la retención de talento, pero advierten que, si no se acompañan de reformas estructurales, el déficit podría resurgir en los próximos años.

Raíces históricas de la política salarial en la Santa Sede

Desde la reforma del Concilio Vaticano II, la Curia ha buscado modernizar su modelo administrativo, pero siempre ha enfrentado la tensión entre la tradición y la necesidad de adaptarse a los cambios económicos globales. En los años setenta, la crisis del petróleo forzó a la Santa Sede a revisar sus inversiones, y en los noventa se implementaron políticas de austeridad para hacer frente a la caída de los ingresos por turismo.

El episodio de 2021 marcó una de las decisiones más drásticas en la historia reciente, pues nunca antes se había tocado de manera tan directa el salario de los cardenales. La revocación de León XIV, por tanto, no solo representa un ajuste puntual, sino también una señal de que la Curia está dispuesta a revaluar sus estrategias financieras cuando el contexto lo permite.

En la práctica, la medida también abre la puerta a futuros debates sobre la transparencia de los recursos vaticanos y la posible diversificación de sus fuentes de ingreso, un tema que cada vez cobra más relevancia en la opinión pública argentina y cordobesa, donde la comunidad católica sigue siendo un actor social importante.

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