Córdoba

Nueva ronda de asambleas de la UTA paraliza líneas 82, 83 y 84 y pone el pulso al conflicto del transporte en Córdoba

Choferes de la UTA interrumpen tres horas de servicio exigiendo mejores salarios y subsidios

Este lunes, los conductores del transporte urbano de la ciudad de Córdoba, agrupados bajo la Unión Tranviarios Automotor (UTA), llevaron a cabo una serie de asambleas informativas sorpresivas que dejaron sin servicio a las líneas 82, 83 y 84 de la empresa SiBus durante aproximadamente tres horas. La medida, anunciada en la madrugada, buscó presionar a la Municipalidad de Córdoba y a las empresas privadas ante la falta de avances en las negociaciones paritarias que llevan varios meses estancadas.

¿Qué desencadenó las asambleas?

Según declaró Lucía Bustamante, vocera de la UTA, la decisión surgió luego de que los diálogos con la municipalidad y las compañías concesionarias no produjeran respuestas concretas. “Nos quedamos sin una hoja de ruta clara, sin compromisos firmes y con la sensación de que el municipio no está tomando en serio nuestras reivindicaciones”, afirmó la dirigente gremial. Además, la representante recordó que el deterioro de la flota –vehículos envejecidos y con constantes fallas– agrava la situación, pues reduce la frecuencia de los recorridos y genera más demoras para los usuarios.

Demandas de la UTA y la posición del municipio

La UTA está pidiendo una recomposición salarial similar a la obtenida por los conductores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que incluye aumentos progresivos del 6 % en julio, 8 % en agosto y 10 % en septiembre. Por su parte, el empresariado propone incrementos modestos del 2 % mensual en agosto y septiembre, sumados a una partida no remunerativa que aún está en negociación. El intendente Daniel Passerini, en declaraciones a la prensa, sostuvo que el conflicto es esencialmente entre los conductores y las empresas, y recordó que la paritaria nacional requiere homologación para que cualquier acuerdo sea vinculante. “No podemos aceptar medidas de fuerza que perjudiquen a los usuarios sin antes haber agotado la mesa de diálogo”, puntualizó.

Impacto en los usuarios y la movilidad cordobesa

Las asambleas dejaron a miles de pasajeros varados en las paradas de la zona sur de la ciudad, obligándolos a buscar alternativas como taxis, aplicaciones de transporte privado o incluso a reprogramar sus horarios laborales y académicos. “No sabíamos si podíamos llegar a tiempo al laburo, y muchos colegas tuvieron que usar el auto propio, lo que encarece mucho más el día a día”, comentó una usuaria que prefirió no dar su nombre. La incertidumbre generada por la medida también avivó el debate sobre la necesidad de un sistema de transporte más robusto y menos dependiente de decisiones puntuales de los gremios.

Historia reciente del conflicto del transporte urbano en Córdoba

El conflicto entre la UTA y el poder concedente no es nuevo. Desde la privatización del servicio a principios de la década del 2000, los choferes han protagonizado varias jornadas de protesta, paros parciales y asambleas de presión. En 2019, una huelga de una semana paralizó gran parte de la red y obligó a la municipalidad a renegociar los salarios y a comprometerse a renovar parte de la flota. Sin embargo, la falta de una política integral de subsidios y la escasa inversión en infraestructura han mantenido la tensión latente. En los últimos dos años, la inflación galopante y la devaluación han erosionado el poder adquisitivo de los trabajadores, mientras que los costos operativos de las empresas han aumentado sin que se traduzca en mejoras visibles para los usuarios.

¿Qué se espera para los próximos meses?

Con la paritaria nacional en curso y la presión de la ciudadanía, la expectativa es que se abra una nueva mesa de negociación antes de que finalice el año. La UTA ha anunciado que, de no obtener avances concretos, podría volver a organizar asambleas de fuerza o incluso plantear un paro total. Por otro lado, el intendente Passerini ha insinuado la posibilidad de recurrir a la intervención de la Nación para retirar subsidios que, según él, están desbalanceando el mercado. El escenario está lejos de resolverse, y la movilidad de Córdoba sigue siendo un tema candente que afecta tanto a trabajadores como a estudiantes y a la economía local.

Tras la sombra del pasado: cómo llegó el transporte a su punto crítico

El sistema de transporte público de Córdoba nació como una iniciativa municipal en los años 70, con una red de colectivos y microbuses que cubría los principales barrios. Con la reforma estructural de los años 90, la gestión se delegó a empresas privadas bajo la figura de concesiones, lo que supuso una reducción del control directo del Estado y una mayor dependencia de los acuerdos sindicales. La falta de una planificación a largo plazo provocó que la flota envejeciera rápidamente y que la infraestructura de paradas y terminales quedara rezagada.

En la última década, la expansión demográfica de la ciudad y la creciente demanda de desplazamiento diario han puesto al límite una red que ya mostraba signos de desgaste. La ausencia de subsidios estables y la escasa inversión en tecnologías limpias han limitado la capacidad de las empresas para renovar sus unidades, generando un círculo vicioso de bajas frecuencias, mayor congestión y creciente descontento entre los usuarios.

Hoy, la disputa entre la UTA y el municipio refleja no solo una pugna salarial, sino también la necesidad de replantear el modelo de transporte urbano. La discusión sobre subsidios, renovación de la flota y una política de precios más justa se vuelve imperativa para que Córdoba pueda ofrecer a sus ciudadanos un servicio digno, accesible y eficiente, evitando que futuras asambleas vuelvan a paralizar las arterias de la ciudad.

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