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Irán asegura que no se rendirá ante EE.UU. y advierte sobre el futuro del estrecho de Ormuz

El presidente iraní Masoud Pezeshkian lanza un desafío a EE.UU. mientras la región se prepara para una escalada que podría repercutir en la economía argentina.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este sábado que su país “no se rendirá” en la guerra que mantiene con Estados Unidos en Oriente Medio, una contienda que se extiende desde las cercanías del territorio persa hasta el estratégico estrecho de Ormuz. En un mensaje publicado en la red social X, el mandatario desafió a los estadounidenses: “Si son guerreros, que se enfrenten a nuestras valientes fuerzas militares”.

Una guerra de palabras y de recursos

Pezeshkian cuestionó los supuestos ataques de Washington contra infraestructura civil, abastecimiento de alimentos y medios de subsistencia en Irán, pese a que hasta la fecha no se han difundido pruebas oficiales contundentes. Por su parte, el Comando Central de EE.UU. ha mostrado videos que, según ellos, evidencian ataques a instalaciones estratégicas y militares del régimen. El presidente iraní preguntó: “¿Por qué librar una guerra contra la infraestructura civil, el suministro de alimentos y los medios de subsistencia?” y denunció que el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes impide el acceso al agua, la comida y los medicamentos.

Repercusiones económicas y la presión de las sanciones

Durante su intervención en el foro económico de los BRICS en Nueva Delhi, Pezeshkian reconoció que las sanciones y la guerra han colocado al país en una “fase crítica y peligrosa”. La inflación interanual alcanzó el 87,9 % en julio, mientras que los precios de alimentos y bebidas subieron un 128 %. Las medidas de Washington, según el mandatario, redujeron en un 35 % las exportaciones e importaciones iraníes, y advirtió que la inflación seguirá escalando si las sanciones persisten.

Para la Argentina, cuyos precios de los alimentos y el combustible ya sufren la presión de la inflación crónica, cualquier aumento en los precios del petróleo derivado de una mayor tensión en el estrecho de Ormuz se traduce en un alza directa en la canasta familiar. Córdoba, con su industria agroalimentaria y su creciente parque automotor, depende en gran medida de los precios internacionales del crudo, por lo que una escalada en la zona podría encarecer los costos de producción y transporte, complicando aún más la recuperación económica post‑pandemia.

Diplomacia en marcha: de Nueva Delhi a Omán

Irán ha intentado abrir canales de diálogo, organizando una reunión en Omán con Estados del Golfo Pérsico para discutir la situación del estrecho de Ormuz, bloqueado desde el inicio del conflicto. Bahrain se negó a participar, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Bahréin aludió a los ataques contra infraestructuras regionales y sostuvo que la seguridad del Golfo “no puede preservarse mediante una política de apaciguamiento”.

En paralelo, el príncipe heredero de Abu Dabi, Jaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, sostuvo un encuentro con Pezeshkian al margen de la cumbre de los BRICS. Fue el primer contacto presencial de alto nivel entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos desde la escalada de tensiones, y ambos dirigentes abordaron “diversas cuestiones regionales e internacionales, así como la importancia de apoyar los esfuerzos para reducir las tensiones y fomentar la estabilidad en la región”.

¿Qué implica esto para Córdoba y la Argentina?

La amenaza de un cierre o una mayor militarización del estrecho de Ormuz repercute directamente en los precios del crudo Brent, que sirve de referencia para los contratos de energía en Argentina. Un aumento del 10 % en el precio del petróleo podría elevar el costo de la energía eléctrica en la provincia de Córdoba en al menos 4 %, según estimaciones de la Universidad Nacional de Córdoba. Ese impacto se sentiría en los hogares cordobeses, donde el gasto familiar en energía ya representa un 12 % del presupuesto medio.

Además, la presión sobre los mercados de alimentos internacionales podría afectar la importación de granos y derivados que Argentina exporta. Si los puertos del Golfo se ven más vulnerables, los buques que transportan soja, maíz y carne argentina podrían enfrentar retrasos y mayores costos de flete, lo que a su vez reduciría la competitividad de los productores cordobeses en los mercados globales.

Por último, la comunidad iraní residente en Córdoba –aunque pequeña– mantiene vínculos comerciales y culturales con su país de origen. Las sanciones y la posible ampliación del conflicto pueden complicar la vida de estos inmigrantes, limitando sus remesas y dificultando la obtención de visas para viajes familiares. En un contexto donde la diáspora juega un rol importante en la economía local, cualquier restricción adicional se traduce en menos inversión y menor dinamismo comercial.

En síntesis, la firmeza de Pezeshkian al declarar que “Irán no se rendirá” no solo marca una postura política en Oriente Medio, sino que también plantea una serie de riesgos económicos y sociales que podrían sentirse en la vida cotidiana de los cordobeses y de los argentinos en general.

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