Lula, a los 81 años, vuelve al poder y plantea un nuevo rumbo para Brasil y el Mercosur
Lula, a los 81 años, se impone en Brasil y plantea un nuevo rumbo para la integración regional.

Luis Inácio Lula da Silva volvió a demostrar que la derrota no siempre es el final de la historia política. Tras caer en segundo lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil en octubre de 2026, dio la vuelta al partido y venció a Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. Con 81 años, Lula se convirtió en el primer presidente brasileño elegido cuatro veces, marcando un hito que trasciende lo meramente electoral.
Un regreso inesperado: la remontada electoral de Lula
El camino de Lula hasta la Casa de Brasilia ha sido una montaña rusa de ascensos, caídas y renacimientos. Nacido en 1945 en Pernambuco, en el Nordeste más humilde, emigró a São Paulo con su familia en busca de trabajo. A los 14 años abandonó la escuela para laborar en una fábrica de tornillos; a los 17 sufrió un accidente que le amputó el dedo meñique, una herida que, lejos de debilitarlo, se transformó en símbolo de su vínculo con la clase obrera.
Su trayectoria sindical en el ABC paulista, la represión contra su hermano Frei Chico y la persecución bajo la dictadura militar le forjaron una personalidad combativa. Tras perder tres elecciones presidenciales, finalmente accedió al poder en 2003, impulsando programas como Hambre Cero y Bolsa Família que sacaron a millones de la pobreza. La caída en 2016, la condena en la Operación Lava Jato y los 580 días de prisión no lograron acabar con su proyecto político; la anulación de su condena en 2021 le abrió la puerta a una nueva candidatura que culminó con la victoria de 2022 y, ahora, con la reelección en 2026.
La vejez como factor de debate: edadismo y resistencia
El hecho de que Lula cumpla 81 años el día de su victoria ha encendido una discusión sobre los prejuicios vinculados a la edad. El psicólogo argentino Ricardo Iacub, de la Universidad de Buenos Aires, señaló que la campaña utilizó la edad del candidato como arma de descalificación, calificándolo de “viejo gagá”. Sin embargo, Lula respondió mostrando su rutina de entrenamiento y su reciente tratamiento contra un cáncer de piel, desafiando el estereotipo de que la vejez implica incapacidad.
Según Iacub, la exigencia de que los mayores demuestren “tener la energía de un joven” perpetúa un sesgo que afecta a toda la población senior. En el caso de Lula, su experiencia acumulada –decadas de negociaciones sindicales, alianzas internacionales y gestión de crisis– resultó ser una herramienta estratégica más que un obstáculo. Como apuntó el analista internacional Andrés Serbin Bartosch, la mayoría de los líderes mundiales más influyentes superan los 70 años; solo Mahathir Mohamad, ex‑primer ministro de Malasia, ha sido electo a los 92.
Repercusiones para Argentina y el Mercosur
Para la Argentina, la reelección de Lula representa una oportunidad de reforzar la integración regional. El ex‑embajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé, recordó que el presidente brasileño siempre mantuvo una postura favorable al Mercosur y a los acuerdos con la Unión Europea. En su tercer mandato, Lula ha impulsado la modernización de la industria brasileña, la expansión de la agroexportación y la creación de una inteligencia artificial propia, lo que abre la puerta a colaboraciones tecnológicas con empresas cordobesas del sector agro‑industrial.
El nuevo gobierno también ha reactivado la negociación del acuerdo nuclear firmado entre Brasil y Argentina bajo los gobiernos de Sarney y Alfonsín. Este pacto, que garantiza el uso pacífico de la energía nuclear, se perfila como un pilar estratégico para la seguridad energética de ambos países, especialmente en un contexto de precios internacionales volátiles.
En términos de comercio, la posición de Brasil como octava potencia mundial y su reciente ingreso a los BRICS fortalecen la capacidad de negociación del bloque latinoamericano frente a los mercados del Norte. Para los exportadores de soja, maíz y carne de la provincia de Córdoba, una política brasileña que favorezca la apertura de nuevos mercados asiáticos puede traducirse en mayores volúmenes de exportación y mejores precios.
Raíces del liderazgo: de la fábrica a la cumbre mundial
La historia de Lula es también la historia de la movilidad social en América Latina. Su paso de la fábrica de tornillos a la Casa de Brasilia muestra cómo la combinación de experiencia laboral, educación autodidacta y carisma político puede romper barreras estructurales. El sociólogo brasileño Gastón Vargas destaca que, a diferencia de muchos líderes contemporáneos que se construyen en las redes sociales, Lula consolidó su liderazgo a través de décadas de trabajo sindical y alianzas partidarias.
Este legado tiene resonancia en Córdoba, donde la tradición metalúrgica y el movimiento obrero siguen siendo pilares de la identidad citadina. La figura de Lula sirve de espejo para los trabajadores cordobeses que, a pesar de la precariedad y la automatización, buscan mantener viva la lucha por mejores condiciones laborales.
En última instancia, la victoria de Lula a los 81 años no solo desafía los prejuicios de edad, sino que también plantea un escenario de cooperación regional que podría beneficiar a la Argentina en ámbitos tan diversos como la energía, la tecnología y el comercio agrícola. La pregunta que queda es cómo los gobiernos de Buenos Aires y Córdoba aprovecharán esta ventana de oportunidad para fortalecer la integración sudamericana y proyectar una agenda de desarrollo sostenible y justa.
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