Manifestantes paraguayos contra la renuncia de Peña: la crisis de Ueno Bank que también inquieta a la región
Ahorristas paraguayos piden que la renuncia de Peña no sea aceptada mientras el Banco Central busca soluciones.

Decenas de ahorristas y empleados de Ueno Bank, con sus depósitos congelados desde la intervención del banco el martes, se congregaron este jueves frente al Congreso de Paraguay en Asunción, exigiendo la devolución del dinero y que el juicio político contra el presidente Santiago Peña siga su curso, pese a la renuncia presentada.
El reclamo de los depositantes y la amenaza de la inmunidad senatorial
Los manifestantes, entre ellos la activista María Stela Invernizzi, advirtieron que aceptar la renuncia de Peña lo convertiría en senador vitalicio, un puesto que lo blindaría frente a los tribunales. “Nosotros no queremos que se acepte su renuncia, porque si se acepta, él quedaría blindado como senador vitalicio”, declaró Invernizzi a la agencia EFE. Otro manifestante, Cristian Domínguez, acusó a Peña de ser el responsable directo de la crisis y exigió que sea procesado penalmente.
El temor no es infundado: el artículo 189 de la Constitución paraguaya otorga a los expresidentes electos el rango de senador vitalicio, salvo que hayan sido hallados culpables en un juicio político. Un senador vitalicio solo puede ser procesado con autorización de la Cámara, lo que complica enormemente cualquier acción judicial contra él.
Parlamento en vilo: la Cámara aprueba la acusación, pero la sesión conjunta se queda sin quórum
En la mañana del jueves, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la acusación contra Peña por “un grave y sistemático mal desempeño de sus funciones” y remitió el expediente al Senado. A las 13:33 hora local, la carta de renuncia de Peña ingresó al Palacio Legislativo. La sesión conjunta, convocada para votar la renuncia, comenzó a las 16:00 con la presencia de 65 diputados y 45 senadores, pero se estancó cuando los legisladores oficialistas abandonaron el recinto al percatarse de que no contaban con los votos necesarios para aceptar la dimisión.
El Senado quedó dividido: el senador colorado Gustavo Leite argumentó que “el mal menor es aceptar la renuncia” y que Peña debería ser procesado por la vía penal, mientras que el senador opositor Líder Amarilla sostuvo que “aceptar la renuncia es impunidad porque va a quedar con fueros”. La votación quedó sin quórum y la renuncia quedó en suspenso.
Protestas en Asunción y Ciudad del Este: la ciudadanía no se detiene
Tras el levantamiento de la sesión, los manifestantes intentaron cruzar las vallas que rodean el Congreso y fueron contenidos por la Policía Nacional con gases lacrimógenos. En Ciudad del Este, segunda urbe del país, otro grupo se reunió en la rotonda Oasis para rechazar la aceptación de la renuncia, reforzando la presión social que se extiende más allá de la capital.
Las protestas comenzaron el martes, apenas horas después de la intervención del banco. Ese mismo día, cientos de ahorristas y jubilados marcharon por el microcentro de Asunción y otro grupo forcejeó con la policía frente a la residencia presidencial, Mburuvicha Róga. El miércoles, la movilización se trasladó al Panteón de los Héroes, sumándose la Asociación de Asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS) y estudiantes universitarios, que también pidieron el juicio político de Peña y del vicepresidente Pedro Alliana. La represión incluyó el uso de gas pimienta y balines de goma.
El origen de la crisis bancaria y su impacto regional
El Banco Central del Paraguay (BCP) decidió el 2 de noviembre abrir el proceso de resolución de Ueno Bank al constatar que su índice de solvencia había caído bajo el 50 % del mínimo exigido. Con 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, el banco representa una parte significativa del sistema financiero paraguayo. El IPS, que administra la mayoría de las jubilaciones del país, tenía depositados 355 millones de dólares en la entidad, cerca del 9 % de su cartera.
El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos por depositante (228,3 millones de guaraníes), y el BCP anunció un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes (aprox. 1.675 USD). Sin embargo, el plazo de 15 días para la cobertura vence el 17 de noviembre, con la posibilidad de una extensión de otros 15 días.
El vínculo de Peña con el banco se remonta al Grupo Vázquez, principal accionista de Ueno. En 2019, Peña adquirió acciones de Credicentro, que luego se transformó en Ueno Holding, manteniéndose como socio hasta 2025. El presidente siempre negó cualquier relación directa con la entidad. La Fiscalía detuvo el martes a ocho miembros del directorio, entre ellos el vicepresidente primero y director ejecutivo Miguel Vázquez, y al presidente Juan Manuel Gustale. En total, 27 personas fueron imputadas por lesión de confianza y otros delitos.
El fiscal general Emiliano Rolón Fernández confirmó que Peña fue incluido en la investigación tras la ampliación de la denuncia presentada por legisladores de la oposición, aunque la inclusión no equivale a una imputación formal.
¿Qué implica la crisis de Ueno Bank para los argentinos?
La turbulencia paraguaya repercute en la economía del noreste argentino, donde el intercambio comercial y los flujos de remesas con vecinos son intensos. Los bancos argentinos que operan en la zona fronteriza temen contagios de confianza y podrían enfrentar mayores exigencias de liquidez. Además, el aumento de la incertidumbre política en Paraguay podría afectar la inversión argentina en proyectos de infraestructura y agroindustria en la región del Chaco.
Para los argentinos que tienen familiares en Paraguay o que dependen de los fondos depositados en Ueno, la situación genera una ansiedad palpable. La incertidumbre sobre la devolución de los ahorros y la posible inmunidad de Peña plantea un escenario de riesgo que obliga a los ahorristas a buscar alternativas más seguras, como los bancos locales o la inversión en dólares fuera del sistema bancario tradicional.
En conclusión, la crisis de Ueno Bank no es solo un problema paraguayo; es una señal de alerta para toda la región del Cono Sur, donde la estabilidad financiera y política están cada vez más interconectadas.
Raíces de la polémica: historia reciente del sistema bancario paraguayo
Desde la década de 1990, Paraguay ha experimentado una expansión acelerada de su sector financiero, impulsada por la liberalización económica y la llegada de capital extranjero. Sin embargo, la falta de una supervisión robusta y la concentración de la propiedad bancaria en unos pocos grupos empresariales han generado vulnerabilidades estructurales. El caso de Ueno Bank se inserta en una serie de episodios donde la sobreexposición a sectores de alto riesgo, como la construcción y la agroindustria, desencadenó pérdidas significativas.
En 2015, el BCP implementó reformas para elevar los requisitos de capital y mejorar la gestión de riesgos, pero la presión por mantener altos índices de rentabilidad llevó a algunos bancos a ocultar su verdadera solvencia. La crisis de 2022 en el sector inmobiliario paraguayo, que provocó la quiebra de varias constructoras, ya había puesto en jaque a varias instituciones financieras, incluida Ueno.
El actual escenario muestra cómo la combinación de una gestión corporativa opaca, la influencia política y la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas pueden desencadenar una crisis sistémica que trasciende fronteras. La experiencia paraguaya sirve de advertencia para los reguladores argentinos, que deben reforzar la supervisión y promover una mayor transparencia en el sector bancario para evitar que episodios similares se repitan en la región.
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