Pedro Alliana asume la presidencia paraguaya y promete mantener la política exterior de Peña
El nuevo mandatario paraguayo afronta la crisis bancaria y refuerza los lazos con EE UU., Israel y Taiwán sin cambiar la agenda internacional.

Pedro Alliana, quien tomó el cargo de presidente en ejercicio de Paraguay tras la renuncia de Santiago Peña, dedicará sus primeras semanas a contener la crisis provocada por el desfalco del Ueno Bank y a preservar la línea de política exterior que su predecesor había trazado. La decisión de Alliana de sacrificar su futuro político para estabilizar el país se dio a conocer a través de una fuente cercana al gobierno, que también adelantó importantes cambios de gabinete consensuados con dirigentes del Partido Colorado.
Un nuevo comienzo en Asunción
Alliana llegó al poder en medio de una tormenta financiera que dejó a tres millones de clientes del Banco Central de Paraguay (BCP) sin garantías. El escándalo del Ueno Bank, cuya gestión irregular se mantuvo bajo el radar de los reguladores, desencadenó protestas y la amenaza de un juicio político contra Peña. Con la presión de la oposición y el apoyo de figuras como Horacio Cartes, el exmandatario optó por dimitir para evitar una mayor polarización y preservar la estabilidad institucional.
El nuevo presidente ha anunciado la suspensión de una gira programada a Taiwán, donde debía reunirse con el presidente Lai Ching‑te. La visita se pospondrá hasta que la situación interna se estabilice, aunque Alliana mantendrá los vínculos estratégicos con la isla, que es el único aliado diplomático de Paraguay en Asia. En su lugar, el mandatario planea reforzar la coordinación con Washington y Jerusalén, dos ejes que consideran esenciales para la seguridad y la economía regional.
El Escudo de las Américas y la cooperación bilateral
Durante una visita a Washington en agosto, Alliana sostuvo encuentros con el secretario de Estado Marco Rubio y el subsecretario Chris Landau. Según sus palabras, “la relación bilateral con Estados Unidos atraviesa un momento extraordinario” y el Escudo de las Américas –un espacio de trabajo conjunto para la democracia– sigue siendo una prioridad. El presidente paraguayo subrayó la necesidad de cooperar en la lucha contra el crimen transnacional, una amenaza que también preocupa a la cuenca del Plata, donde Argentina y Uruguay comparten desafíos de seguridad fronteriza y tráfico de drogas.
En una entrevista concedida al Jerusalem Post, Alliana afirmó que Paraguay está construyendo una alianza estratégica con Israel, basada en valores de democracia, Estado de derecho y derechos humanos. La postura pro‑israelí del nuevo gobierno se alinea con la política exterior de Peña y refuerza la presencia de la región en foros internacionales que promueven la seguridad y la innovación tecnológica.
Repercusiones para Argentina y la Cuenca del Plata
Para los cordobeses y el resto de Argentina, la continuidad de la política exterior paraguaya representa una oportunidad y un desafío. Por un lado, la estabilidad de los lazos con EE UU. y la permanencia del Escudo de las Américas facilitan la cooperación en materia de seguridad fronteriza, un tema crítico para la provincia de Córdoba, que exporta gran parte de su producción agroindustrial a través de puertos paraguayos.
Por otro lado, la crisis del Ueno Bank pone en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas financieros de la región. Los bancos argentinos que operan en Asunción podrían enfrentar mayores controles y requerir garantías adicionales para evitar contagios. Además, la postura firme de Alliana en defensa de los valores democráticos abre la puerta a una mayor coordinación con la diplomacia argentina en foros como el MERCOSUR, donde se discuten temas de integración económica y derechos humanos.
Desafíos internos y la agenda de gabinete
Los cambios de gabinete que se esperan en los próximos días, según la fuente ministerial, buscan reforzar la gestión de la crisis bancaria y consolidar la política exterior. Se anticipa la incorporación de economistas con experiencia en reestructuración de deuda y de diplomáticos con trayectoria en relaciones con EE UU., Israel y Taiwán. La continuidad de los proyectos de infraestructura fronteriza, como la ampliación del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, será clave para mantener el flujo comercial que beneficia a la industria cordobesa.
Alliana también ha dejado abierta la posibilidad de participar en la reunión programada por Peña con el expresidente estadounidense Donald Trump el 14 de noviembre, aunque se baraja la opción de una videoconferencia. La decisión dependerá del clima político interno y de la capacidad del nuevo gobierno para proyectar una imagen de estabilidad ante la comunidad internacional.
Entre la historia y la coyuntura: Paraguay y su política exterior
Desde la década de 1990, Paraguay ha buscado diversificar sus alianzas internacionales, rompiendo con la tradicional dependencia de Brasil y Argentina. La apertura hacia Taiwán, Israel y Estados Unidos marcó una estrategia de “diplomacia múltiple” que buscaba atraer inversiones, tecnología y apoyo en la lucha contra el narcotráfico. Este enfoque se consolidó bajo la administración de Santiago Peña, quien reforzó el Escudo de las Américas y firmó acuerdos de cooperación militar y de seguridad con Washington.
La llegada de Alliana no supone una ruptura, sino una continuidad que busca afianzar los lazos ya establecidos. En el contexto de la crisis del Ueno Bank, mantener la confianza de los socios internacionales resulta esencial para conseguir líneas de crédito y asistencia técnica. Además, la postura pro‑israelí y la relación con Taiwán posicionan a Paraguay como un actor clave en la geopolítica de América Latina, una posición que puede traducirse en proyectos de desarrollo tecnológico y educativo que beneficien también a la región cordobesa.
En definitiva, la presidencia interina de Alliana representa una encrucijada: estabilizar la economía interna, contener la crisis bancaria y, al mismo tiempo, preservar la agenda exterior que ha permitido a Paraguay ganar protagonismo en la escena internacional. Para los argentinos, especialmente los de Córdoba, el futuro de esta política será determinante para la seguridad fronteriza, el comercio regional y la colaboración en temas de democracia y derechos humanos.
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