Córdoba

Papa León XIV arranca su gira sudamericana: el Estado y la Iglesia buscan calmar la tensión antes de la histórica visita a la Argentina

El Estado y la Iglesia coordinan una agenda de paz antes de la histórica llegada del pontífice.

Papa León XIV arranca su gira sudamericana: el Estado y la Iglesia buscan calmar la tensión antes de la histórica visita a la Argentina

El próximo viernes el pontífice León XIV partirá de Roma con rumbo a Uruguay y, tras una breve escala, llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre. Será la primera visita papal al país en casi cuarenta años, un hecho que moviliza tanto a la comunidad católica como a la clase política. Gobierno y dirigencia eclesiástica han puesto la mesa para que la llegada del sumo pontífice se convierta en un momento de concordia y no en una nueva grieta política.

Un clima de concordia entre Estado y Iglesia

Tras tres años de roces entre la Arquidiócesis y la gestión de Javier Milei, la Iglesia argentina ve en la visita una oportunidad para recomponer los lazos. El secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo, subrayó que “el mensaje de León XIV es universal y no está destinado a una coyuntura específica”. Por su parte, la Casa Rosada insiste en que la visita no será usada como herramienta de campaña, pese a la presión de algunos sectores que intentan politicizarla.

El presidente Milei, quien calificó el viaje como “un evento histórico”, decretó un feriado nacional para que los fieles puedan asistir a las misas multitudinarias. Además, la administración ha aceptado el pedido eclesiástico de incluir a todas las fuerzas políticas en la recepción oficial del domingo en el Palacio Libertad, invitando a la vicepresidenta Victoria Villarruel, a los 23 gobernadores y a los legisladores de todas las bancas.

Logística y gestiones del Gobierno

Una avanzada de la Santa Sede, compuesta por 26 funcionarios, llegó a la capital este lunes para ultimar detalles. Encabezada por el laico Alessandro Gallo y el sacerdote mexicano José Salas Castalñeda, la comitiva coordina el itinerario del Papa, el uso del Papamóvil y la seguridad provista por la Gendarmería Vaticana.

El Ejecutivo también contempló la posibilidad de transmitir por cadena nacional algunos momentos del pontífice, anticipando la enorme expectativa social. En la zona del Monumento a los Españoles, en Palermo, la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, se reunió con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, para supervisar los trabajos de la misa y la Vigilia de los Jóvenes que se celebrarán los días 9 y 10 de noviembre.

Política y religión: tensiones y alianzas

Aun cuando la Casa Rosada busca evitar la politización del evento, persisten señales contradictorias. Milei, a una semana de la visita, encabezó un acto proselitista en el templo evangélico “Jesús es Rey” de Neuquén, un sector que no reconoce la autoridad papal. En su discurso, el presidente vinculó sus “fundamentos morales” con la agenda de justicia social que, según él, el Papa abordará, y advirtió que la política tradicional ofrece “bienestar a cambio de romper con sus valores”.

Esta dualidad genera incertidumbre: mientras la Iglesia espera que León XIV abra un canal de diálogo permanente con el Ejecutivo, algunos analistas temen que, una vez concluida la visita, los contactos vuelvan a escasear y la relación institucional receda.

Expectativas de la ciudadanía

Una encuesta de Management & Fit mostró que el 67,9 % de los encuestados no cree que la visita del Papa mejore el clima social del país. Sólo el 6 % confía en que aportará “mucho” al bienestar nacional. Sin embargo, la mayoría espera que el pontífice hable de justicia social, pobreza, empleo y de la necesidad de “desarmar el lenguaje” frente a la violencia verbal, temas que apuntan directamente al gobierno de Milei.

El sentir transversal indica que la población no ve diferencias significativas entre los distintos grupos sociales en cuanto a la percepción de la visita, lo que sugiere que la expectativa es más institucional que política.

Raíces históricas de la relación papal con la Argentina

La última visita papal a la Argentina ocurrió en 1982, cuando el Papa Juan Pablo II cruzó el país en medio de la dictadura militar. Ese episodio dejó una huella profunda en la memoria colectiva: la Iglesia jugó un rol de mediación y consuelo en tiempos de represión. Desde entonces, la relación entre la Santa Sede y el Estado argentino ha sido intermitente, marcada por momentos de cooperación y de fricción, según los archivos del Archivo Nacional de la Iglesia.

Durante la década de los 90, la visita del Papa Juan Pablo II a la Catedral de la Plata impulsó la creación del Centro de Estudios Sociales de la Arquidiócesis, una institución que sigue hoy analizando la pobreza y la exclusión. En los últimos años, la Iglesia ha fortalecido su presencia en la educación popular a través de los “cáritas” y los “circuitos de la fe”, redes que llegan a barrios como Alberdi y Villa Fiorito, donde la población espera que la visita papal traiga un mensaje de esperanza.

El retorno de un pontífice después de cuatro décadas revive esas memorias y plantea la oportunidad de reactivar proyectos de desarrollo social que la Iglesia y el Estado podrían articular conjuntamente. La pregunta que queda en el aire es si la visita de León XIV logrará transformar esa esperanza en políticas concretas o si quedará como un episodio simbólico en la crónica de la política argentina.

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