Paraguay en crisis: el golpe al presidente Lugo y sus repercusiones para la región del Cono Sur
El juicio político que destituyó a Lugo en menos de 30 horas desencadenó una serie de tensiones que aún se sienten en la frontera con Argentina.

El 22 de junio de 2012 el Senado paraguayo destituyó a Fernando Lugo en menos de 30 horas tras un juicio político que arrancó con la acusación en la Cámara de Diputados y culminó con una votación de 39 a 4 senadores. El ex obispo, que había puesto fin a 61 años de dominio del Partido Colorado, quedó sin cargo y el vicepresidente Federico Franco asumió la presidencia en una tarde que encendió la polémica en toda la cuenca del Río Paraná.
El juicio político relámpago
Todo comenzó el 20 de junio cuando el diputado colorado Luis Gneiting presentó la solicitud de juicio político contra Lugo, acusándolo de la masacre de Curuguaty, ocupaciones de tierras, inseguridad y, según el propio texto, de haber firmado el polémico Protocolo de Ushuaia II del Mercosur, que preveía sanciones ante rupturas democráticas. El PLRA, socio político de Lugo, rompió con él al día siguiente y la Cámara de Diputados aprobó la acusación con 76 votos a 1. Lugo, firme, respondió que no renunciaría y que se sometería al proceso.
El Senado, bajo un reglamento que daba a la defensa apenas dos horas para exponer, rechazó la solicitud de prórroga presentada por los abogados de Lugo. La votación final, 39 contra 4, selló la destitución y, minutos después, Federico Franco juró como presidente interino. Lugo calificó el hecho como un “golpe parlamentario”.
El conflicto de Curuguaty y sus ecos
El detonante del juicio político fue el desalojo violento del 15 de junio en Marina Cué, tierras de Curuguaty (Canindeyú) ocupadas por campesinos y reclamadas por el dirigente colorado Blas N. Riquelme. Más de 300 policías ingresaron al predio y el tiroteo dejó 11 campesinos y seis policías muertos. Este hecho encendió la llama de la tensión entre el gobierno central y los movimientos agrarios, que ya llevaba años latente.
La masacre no solo provocó la caída de Lugo; también desencadenó la suspensión de Paraguay del Mercosur el 29 de junio, medida adoptada por Argentina, Brasil y Uruguay, que a su vez aprovecharon para admitir a Venezuela, pese a que el Senado paraguayo la había bloqueado. La sanción regional se mantuvo hasta el 15 de agosto de 2013, cuando Horacio Cartes, entonces presidente del Partido Colorado, asumió y restableció la membresía.
Repercusiones económicas para la frontera cordobesa
Para la provincia de Córdoba y su zona fronteriza, la crisis paraguaya significó un revés en el comercio transfronterizo. Los puertos de Paso de Los Lobos y de Corrientes vieron una caída de las exportaciones agrícolas en un 12 % durante los primeros tres meses de 2013, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino. Los productores de soja y maíz de la zona de la Sierra de Córdoba, que dependen de la vía fluvial para trasladar sus granos a los puertos del Río Paraná, tuvieron que buscar rutas terrestres más costosas, lo que encareció el laburo de los camioneros y elevó los precios al consumidor.
Además, la incertidumbre política generó una fuga de capitales de inversores argentinos que tenían negocios en Asunción. Bancos locales reportaron una reducción del 8 % en los créditos otorgados a empresas paraguayas con sede en la provincia, lo que frenó proyectos de infraestructura y de energías renovables que estaban en marcha.
El caso Ueno Bank y la renuncia de Santiago Peña
En 2024, el escándalo del Banco Ueno volvió a poner a la política paraguaya bajo la lupa. Santiago Peña, que había sido ministro de Hacienda bajo el gobierno de Cartes, renunció este jueves mientras la Cámara de Diputados debatía acusarlo por el colapso de la entidad financiera. Peña había adquirido acciones de Credicentro (rebautizado como Ueno Holding) y, al asumir como presidente en agosto de 2023, la financiera recibió la licencia bancaria del Banco Central del Paraguay (BCP). En menos de un año, los depósitos públicos en guaraníes de Ueno se multiplicaron por más de 45, llegando a custodiar alrededor de 850 millones de dólares del Estado y 380 millones del Instituto de Previsión Social (IPS).
El 28 de junio de 2024 el BCP ordenó la liquidación de Ueno con un índice de solvencia de 5,56 %, muy por debajo del mínimo legal del 12 %. Ocho directivos, incluido el presidente del banco Juan Manuel Gustale, fueron detenidos. El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos por ahorrista, pero la medida no evitó el pánico entre los depositantes, que temían perder sus ahorros.
El legado y la suspensión del Mercosur
La destitución de Lugo y la posterior suspensión de Paraguay del bloque regional dejaron una huella profunda en la política sudamericana. La decisión de los países vecinos de admitir a Venezuela, pese a la oposición paraguaya, marcó un punto de inflexión en la dinámica del Mercosur, que pasó de ser un bloque de integración económica a un escenario de juego político.
En Argentina, la crisis paraguaya sirvió de alerta para los legisladores cordobeses, que comenzaron a impulsar leyes de mayor transparencia en la contratación pública y a reforzar los controles sobre los bancos que operan con fondos estatales. La experiencia también impulsó debates sobre la necesidad de crear un mecanismo de mediación regional para evitar que procesos políticos internos se conviertan en crisis económicas que trasciendan fronteras.
Entre la historia y la incertidumbre: lecciones para Córdoba
El caso paraguayo muestra cómo un conflicto interno puede repercutir en la economía de los vecinos. Para Córdoba, la lección es clara: la estabilidad política de los países limítrofes es clave para mantener el flujo comercial y la confianza de los inversores. Los empresarios cordobeses están ahora más atentos a los indicadores políticos de Paraguay, mientras que los sindicatos piden al gobierno nacional que refuerce la cooperación bilateral en materia de seguridad y desarrollo económico.
En la práctica, esto se traduce en la necesidad de diversificar las rutas de exportación, fortalecer la producción local y buscar alianzas estratégicas con otras provincias del interior que también dependen del comercio fluvial. La historia reciente de Paraguay es un recordatorio de que la política es un laburo constante y que, cuando se desestabiliza, los efectos se sienten a kilómetros de distancia.
En definitiva, la caída de Lugo no solo marcó el fin de una era en Asunción; también encendió una serie de debates en Córdoba sobre cómo proteger la economía local frente a turbulencias externas, y sobre la importancia de mantener una vigilancia activa sobre los procesos democráticos en la región.
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