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Uruguay replantea el programa de médicos cubanos tras la advertencia de EE UU

Uruguay busca reformar el convenio con Cuba para evitar sanciones de EE UU y mantener la asistencia sanitaria.

Uruguay replantea el programa de médicos cubanos tras la advertencia de EE UU

Montevideo, 22 sep 2026 – El gobierno de Yamandú Orsi está trabajando en una reforma del convenio con Cuba que permite la llegada de médicos cubanos al país, después de que la embajada de Estados Unidos señalara posibles violaciones al derecho laboral y amenazara con retirar ayuda militar y económica. La medida, anunciada por el semanario Búsqueda, busca equilibrar la necesidad de mantener la asistencia sanitaria con las exigencias de Washington.

¿Qué plantea la denuncia estadounidense?

El Departamento de Estado incluyó a Uruguay en un reporte de 2026 sobre “trabajo forzoso”, argumentando que el Estado uruguayo paga directamente al régimen cubano por los servicios de los profesionales, en lugar de canalizar los fondos a los propios médicos. Según el informe, 21 médicos cubanos participaron en el programa este año, una cifra diminuta comparada con los 3.650 que laboran en México bajo el mismo esquema. La crítica se centra en que los pagos al gobierno cubano podrían considerarse una forma de “esclavitud remunerada”, lo que, según Washington, justifica la posible suspensión de la ayuda militar y de otros recursos internacionales.

El punto de equilibrio que busca Montevideo

Para evitar el boicot norteamericano, la Cancillería uruguaya, junto al Ministerio de Salud Pública, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y el Banco de Previsión Social (BPS), está diseñando un mecanismo de pago directo a los médicos cubanos. La idea es mantener el convenio vigente sin que el dinero fluya a La Habana, rompiendo así la cadena que EE UU denuncia. Alejandro Sánchez, secretario de Presidencia, defendió la iniciativa: “Miles de uruguayos se han beneficiado de estas misiones; no vamos a abandonarlas, pero sí a ajustarlas a los estándares internacionales”.

El canciller Mario Lubetkin, por su parte, subrayó que el diálogo con Washington es “permanente” y que Uruguay busca que “todos los actores estén cómodos” con la nueva fórmula. “La experiencia de los médicos cubanos ha sido extraordinaria, sin tintes políticos; queremos preservarla dentro de un marco de respeto a los derechos laborales”, declaró en la rueda de prensa.

Impacto regional y la mirada cordobesa

Para los argentinos, y en especial para los cordobeses que dependen de la salud pública, la discusión tiene un eco directo. Uruguay ha sido un referente en la integración de misiones médicas internacionales, y su posible aislamiento podría cerrar una puerta de referencia para la zona del Río de la Plata. En Córdoba, varios hospitales universitarios colaboran con programas de intercambio que incluyen a profesionales cubanos; cualquier restricción en Uruguay podría reverberar en la agenda de salud de la región, obligando a buscar alternativas más costosas o menos especializadas.

Además, la posible pérdida de la ayuda militar estadounidense tendría repercusiones en la seguridad fronteriza y en proyectos conjuntos de capacitación policial y civil. Un ajuste en el programa de médicos cubanos, por tanto, no solo es una cuestión de salud, sino también de economía y de la capacidad de los gobiernos locales para financiar sus políticas sin depender de terceros.

Historia del convenio y cifras que hablan

El acuerdo entre Uruguay y Cuba se firmó en 2007, inicialmente para brindar asistencia oftalmológica a la población uruguaya. Desde entonces, se han realizado más de 900.000 consultas, 118.000 cirugías de ojos y 218.000 pesquisas diagnósticas, según datos del BPS. El financiamiento anual del convenio asciende a unos 250.000 USD, cubriendo estipendios, pasajes y costos logísticos. Estos números demuestran la magnitud del programa y su valor percibido por la sociedad uruguaya.

Sin embargo, la presión internacional ha puesto en jaque la sostenibilidad del modelo. Uruguay ahora evalúa alternativas como la contratación directa de médicos cubanos bajo contratos locales, o la diversificación de fuentes de asistencia médica, incluyendo a profesionales de países vecinos como Argentina y Brasil.

Raíces del programa y su eco en la región

El origen del convenio se enmarca en la tradición latinoamericana de solidaridad sanitaria, una práctica que data de la década de los 60, cuando varios gobiernos del Cono Sur recibieron equipos médicos cubanos como gesto de apoyo mutuo. En el caso uruguayo, la iniciativa surgió como respuesta a la escasez de oftalmólogos en áreas rurales y a la necesidad de reducir listas de espera para cirugías de catarata.

Con el paso de los años, el programa se amplió a otras especialidades, como pediatría y medicina interna, convirtiéndose en una pieza clave del sistema de salud pública. La experiencia uruguaya sirvió de modelo para otras naciones, entre ellas Paraguay y Bolivia, que adoptaron esquemas similares bajo la premisa de “salud para todos”.

Hoy, la renegociación del convenio representa una encrucijada: mantener la tradición de cooperación cubano‑uruguaya o adaptarse a un nuevo escenario geopolítico donde los lazos con EE UU cobran mayor peso. La decisión que tome el gobierno de Orsi marcará el rumbo de la política sanitaria regional y podría sentar un precedente para otros países que dependen de misiones médicas internacionales.

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