EE.UU. intensifica la presión sobre Irán con nuevas sanciones y un plan para desviar el crudo del estrecho de Ormuz
El Tesoro estadounidense anuncia sanciones semanales y proyecta oleoductos que dejarían sin valor la vía marítima del Ormuz.

EE.UU. intensifica la presión sobre Irán con nuevas sanciones y un plan para desviar el crudo del estrecho de Ormuz
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció este martes que el gobierno norteamericano lanzará una nueva sanción bancaria contra Irán en los próximos días, y adelantó que la medida se repetirá de forma semanal. La declaración se dio en el marco de la cumbre de ministros de finanzas y banqueros centrales del G20, que se celebró en Asheville, Carolina del Norte.
Una ofensiva económica sin cuartel
“Probablemente anunciaremos una sanción bancaria esta semana, y otra la semana siguiente”, sostuvo Bessent, señalando que la iniciativa cuenta con el respaldo de aliados internacionales. Además, el secretario del Tesoro indicó que la administración está evaluando sancionar a empresas de leasing de aviones y a otras entidades que mantengan vínculos comerciales con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El objetivo es cortar el acceso de Irán al sistema financiero global mediante sanciones secundarias a bancos y firmas que faciliten transacciones con Teherán.
“Tenemos tolerancia cero. Vamos a asfixiar económicamente a este régimen”, afirmó con dureza, recordando que en una entrevista previa con la Associated Press había advertido que la ofensiva podría implicar “violencia financiera si es necesario”.
El estrecho de Ormuz bajo la mira estadounidense
Durante su intervención, Bessent también se refirió al estratégico estrecho de Ormuz, la estrecha garganta marítima que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por la que pasa una gran parte del petróleo mundial. El funcionario aseguró que en un plazo de dos años la ruta será eludida gracias a la construcción de oleoductos que la convertirán en “un pedazo de agua sin ningún valor”.
Esta proyección llega en un momento en que Washington intensifica la presión sobre las principales fuentes de ingresos iraníes, entre ellas la venta de crudo, que depende en gran medida del paso por el estrecho. La medida busca desarticular la capacidad de Irán para financiar su aparato militar y sus actividades regionales.
Respuesta iraní y escalada de tensiones
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, respondió que si EE.UU. intensifica el bloqueo marítimo, Irán responderá militarmente. “Si intensifican el bloqueo sin duda daremos una respuesta militar”, declaró en un comunicado difundido por medios locales. Qalibaf calificó el bloqueo naval como una acción militar bajo el derecho internacional y advirtió que nadie podrá exportar petróleo si EE.UU. logra cerrar el paso.
El intercambio de hostilidades se avivó después de que Estados Unidos atacara la isla de Larak, desde donde Teherán preparaba el lanzamiento de cohetes con minas marinas al estrecho. Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania y los Emiratos Árabes, aunque sin causar daños significativos. Estas acciones marcan el primer intercambio militar en un mes y aumentan la incertidumbre sobre la seguridad del tránsito petrolero.
Impacto en el mercado global y en la región
El estrecho de Ormuz ha sido la principal palanca de presión de Irán en la guerra que estalló el 28 de febrero, paralizando casi todas sus exportaciones de crudo. Sin embargo, en las últimas semanas Estados Unidos ha logrado restablecer parte del tráfico mediante una ruta meridional cercana a Omán, según expertos en energía y Oriente Medio. La posible desactivación del Ormuz como vía estratégica tendría repercusiones en los precios internacionales del petróleo y en la balanza comercial de países dependientes del crudo persa.
Para la industria energética argentina, y particularmente para los exportadores cordobeses de hidrocarburos, la reconfiguración de la ruta del crudo podría traducirse en cambios de precios y en oportunidades de inversión en infraestructura de transporte alternativo.
Un futuro sin Ormuz: ¿realidad o amenaza?
El plan de EE.UU. de construir oleoductos que eviten el estrecho plantea desafíos técnicos y geopolíticos. La construcción de un corredor terrestre que conecte el golfo Pérsico con puertos en el mar Rojo o en la costa del Océano Índico requeriría acuerdos con países como Arabia Saudita, Omán y los Emiratos Árabes, además de una inversión multimillonaria.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la escalada de sanciones y la posible militarización del conflicto. La presión sobre Irán podría acelerar negociaciones diplomáticas, pero también corre el riesgo de profundizar la crisis humanitaria en el país.
Raíces históricas del conflicto y lecciones para Córdoba
El estrecho de Ormuz ha sido, desde la época de la Ruta de la Seda, una arteria vital para el comercio mundial. Su control ha pasado por manos de imperios persas, británicos y, en la era moderna, por potencias petroleras. La rivalidad actual entre EE.UU. e Irán se inserta en una larga cadena de disputas por el acceso a recursos energéticos.
En la provincia de Córdoba, la dependencia de los precios internacionales del crudo se refleja en la actividad de la industria petroquímica y en la generación de empleo en zonas como Río Cuarto y Villa María. Cada fluctuación en los mercados globales repercute en la producción local, en la inversión extranjera y en la capacidad de las empresas cordobesas para competir.
Entender el trasfondo histórico del Ormuz ayuda a contextualizar por qué la desvío de esta ruta es tan relevante para la economía global y, por ende, para la vida cotidiana de los cordobeses que dependen de la estabilidad de los precios energéticos.
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