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Zelensky advierte: Rusia intenta dejar a millones de ucranianos sin luz antes del invierno mientras EE.UU. afloja sanciones

Zelensky denuncia el intento de Rusia de dejar a millones sin luz antes del invierno mientras EE.UU. afloja sanciones.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, denunció este viernes que Rusia lanzó uno de los ataques más masivos contra la red eléctrica del país, usando más de 320 drones Shahed, misiles de crucero y balísticos, con el objetivo de provocar un apagón generalizado antes de la llegada del frío. La ofensiva golpeó al menos 15 instalaciones críticas en regiones que van desde el noroeste hasta el centro, dejando a millones sin calefacción y generando una alerta de emergencia en todo el territorio ucraniano.

Una ola de drones y misiles que pone en jaque la infraestructura energética

Entre las 19:00 del viernes y las 7:00 del sábado, los sistemas de defensa aérea ucranianos derribaron gran parte de los proyectiles, pero la cantidad y la velocidad de los impactos fueron suficientes para dañar seriamente líneas de transmisión y centrales de generación. Las ciudades de Lutsk, Rivne, Zhitómir, Vinnytsia, Shepetivka, Slavuta y Netishyn fueron las más afectadas, mientras que las regiones de Járkov, Kiev y Dnipró también sufrieron cortes importantes.

Zelensky explicó que Moscú busca “escalar la operación antienergética” para agotar las reservas de reparación y obligar a las compañías eléctricas a trabajar sin descanso. “Los rusos intentan estirar al máximo nuestras reservas y nuestra capacidad de recuperación”, subrayó el mandatario en sus redes sociales, pidiendo presión internacional para detener la ofensiva.

El giro inesperado de la política estadounidense y su repercusión en la guerra

El mismo día, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que desactivó las sanciones previstas en la Ley Lindsey Graham, una norma que había permitido aranceles de hasta el 100 % contra el petróleo y gas ruso. La medida, adoptada en un acuerdo con el presidente ruso Vladimir Putin para liberar grandes volúmenes de diésel en el mercado global, generó un fuerte rechazo entre los aliados europeos y, según Zelensky, “alivia la presión sobre el agresor y lo incentiva a seguir atacando”.

El presidente ucraniano criticó la decisión, señalando que la Ley Lindsey Graham podría haber sido una herramienta decisiva para debilitar la capacidad de financiación de Rusia y, por ende, frenar los ataques contra la infraestructura civil. “Esta ley podría haber ayudado enormemente, y todavía puede hacerlo. Pero necesita funcionar de verdad, y cada voz de apoyo importa”, afirmó.

Impacto en la Argentina: precios de la energía y la seguridad regional

Para los cordobeses y el resto de los argentinos, el conflicto tiene una sombra directa sobre el bolsillo. La interrupción de la producción energética en Ucrania eleva la incertidumbre en los mercados internacionales de gas y electricidad, lo que se traduce en precios más altos para la importación de combustibles y en una presión adicional sobre la tarifa regulada del gas en la Argentina.

Además, la flexibilización de sanciones a Rusia abre la puerta a que el país exporte más energía a Europa, lo que podría desplazar a proveedores tradicionales como Argentina en los contratos de suministro a largo plazo. Los analistas del sector energético argentino advierten que, si bien la demanda europea seguirá siendo alta, la competencia con un Rusia menos sancionado podría encarecer los costos de adquisición de gas licuado para los usuarios argentinos.

En el plano de la seguridad regional, la escalada de ataques a la red eléctrica ucraniana pone en relieve la vulnerabilidad de infraestructuras críticas frente a drones y misiles. Argentina, que está trabajando en la modernización de su red eléctrica y en la defensa de sus instalaciones estratégicas, observa con atención los desarrollos tecnológicos empleados por Rusia, para reforzar sus propios sistemas de detección y neutralización.

Ecos del conflicto en la Argentina y el futuro de la energía regional

La historia de los ataques a la infraestructura energética no es nueva. Desde el inicio de la invasión en 2022, Moscú ha empleado la estrategia de “guerra eléctrica” para desestabilizar a la población civil y forzar a Kiev a negociar bajo presión. Cada oleada ha dejado lecciones sobre la necesidad de diversificar fuentes y reforzar la resiliencia de la red, lecciones que los operadores argentinos pueden aplicar en la planificación de sus propios sistemas.

En Córdoba, la empresa estatal de energía eléctrica ha anunciado planes de inversión en microredes y generación distribuida, con el objetivo de reducir la dependencia de una única fuente y mitigar riesgos de apagones masivos. Estas iniciativas cobran sentido cuando se observa cómo la guerra en Europa ha puesto en jaque la seguridad energética de todo el continente.

Mirando al futuro, la comunidad internacional sigue discutiendo la reactivación de sanciones más severas contra Rusia y la ampliación de paquetes de ayuda a Ucrania. Para la Argentina, el desafío será equilibrar la necesidad de mantener precios accesibles para los usuarios con la presión de un mercado energético global cada vez más volátil. La lección más clara es que la estabilidad de la energía es un bien estratégico que trasciende fronteras, y que cualquier conflicto que la amenace repercute directamente en la vida cotidiana de los argentinos.

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