Grossi exige a Irán abrir sus plantas nucleares: la vía más rápida es el diálogo
El director del OIEA insta a Irán a retomar el diálogo y permitir inspecciones, mientras avanza la resolución del Consejo de Seguridad

Viena, 1 de octubre de 2025 – El Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, solicitó este lunes que Irán retome el diálogo y permita el acceso inmediato de inspectores a sus instalaciones nucleares, advirtiendo que la forma más rápida de lograr un resultado positivo es un compromiso directo del país. La petición se realizó durante la apertura de la reunión trimestral de la Junta de Gobernadores del OIEA, en medio de la inminente presentación de una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU que podría llevar a Teherán a una nueva fase de presión internacional.
El llamado de Grossi a la mesa de negociaciones
En la conferencia de prensa, Grossi subrayó que el organismo no ha tenido acceso a las plantas nucleares clave de Irán desde los ataques de junio de 2025, cuando Israel, con el apoyo de Estados Unidos, lanzó una ofensiva de doce días que devastó varias instalaciones. “Mi trabajo con Irán continúa, independientemente de la resolución que se presente”, afirmó el argentino, quien lleva varios años al frente del OIEA y es candidato a secretario general de la ONU. “Si Irán entabla un diálogo serio y nos permite inspeccionar sus sitios, puedo garantizar que las repercusiones serán muy, muy positivas para la seguridad regional y para la propia economía iraní”.
El contexto de la resolución del Consejo de Seguridad
Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania han redactado una resolución que será sometida a votación esta semana. El texto acusa a Teherán de incumplir sus obligaciones de informar sobre su programa nuclear y plantea llevar al país ante el Consejo de Seguridad para imponer sanciones más severas. La medida se produce después de que el OIEA estimara, antes de los ataques, que Irán disponía de unas 440 toneladas de uranio enriquecido al 60 %, un nivel cercano al 90 % necesario para la fabricación de una bomba nuclear y muy por encima del límite del 3,67 % fijado por el acuerdo nuclear de 2015, hoy inoperante.
Desde los bombardeos, la comunidad internacional desconoce el destino de esas reservas, lo que alimenta la desconfianza y la presión diplomática. Grossi, sin embargo, insistió en que el organismo seguirá trabajando con Irán, aunque la resolución avance, y que la única salida real es la cooperación técnica y la apertura de los sitios para inspección.
El reactor sirio descubierto y sus implicancias
Durante la misma rueda de prensa, Grossi abordó otro tema que ha encendido la alarma en la región: un reactor nuclear a medio construir en la ciudad siria de Deir Ezor, descubierto por el OIEA en inspecciones recientes. “El reactor estaba casi terminado, solo faltaba cargarlo de combustible”, explicó el director del organismo, añadiendo que su configuración lo hacía extremadamente eficaz para producir material fisible, que podría usarse directamente para fabricar armas nucleares.
El informe indica que, además del reactor, el OIEA halló instalaciones de producción de combustible nuclear y 73 toneladas de uranio natural en el sitio, que ha estado cerrado desde hace 18 años. Israel había reconocido en 2018 haber bombardeado el lugar, y ahora los inspectores del OIEA visitaron en agosto dos sitios en Siria: uno en Deir Ezor y otro vinculado a materiales nucleares identificado por las nuevas autoridades sirias tras la caída de Bashar al‑Assad en diciembre de 2024.
Grossi, quien también es candidato a secretario general de la ONU, no afirmó que el programa sirio tuviera un fin militar, pero destacó que “las autoridades de entonces no querían que el mundo supiera lo que estaban haciendo” y que la existencia de un reactor de esas características representa un riesgo latente para la estabilidad regional.
Repercusiones para la economía y la seguridad regional
Para Córdoba y el resto de Argentina, la cuestión nuclear internacional tiene una eco‑relevancia. El sector energético argentino está explorando la incorporación de tecnologías nucleares para complementar su matriz eléctrica, y cualquier escalada en el Oriente Medio afecta los precios del uranio y del combustible nuclear en los mercados globales. Además, la presión sobre Irán podría repercutir en la balanza comercial del país con la UE y EE. UU., lo que a su vez impacta los flujos de inversión extranjera directa que llegan a la provincia.
Los expertos locales señalan que una solución diplomática y la apertura de los sitios iraníes podrían estabilizar los precios internacionales del uranio, lo que beneficiaría a la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) en sus planes de expansión de reactores de cuarta generación. En un contexto de inflación alta y de búsqueda de alternativas energéticas más limpias, la noticia de Grossi adquiere una dimensión práctica para los cordobeses que buscan trabajos en el sector de la energía.
Eco nuclear en el Oriente Medio: antecedentes y riesgos
El programa nuclear iraní tiene sus raíces en la década de 1970, cuando el Shah de Irán firmó acuerdos con Estados Unidos para desarrollar una infraestructura atómica civil. Tras la Revolución de 1979, el proyecto se reorientó y, con el tiempo, surgieron sospechas de que el enriquecimiento de uranio podía tener fines militares. El Acuerdo Nuclear de 2015, conocido como JCPOA, limitó el nivel de enriquecimiento y estableció inspecciones rigurosas, pero la retirada de EE. UU. en 2018 y la posterior escalada de tensiones reactivaron la carrera armamentista.
En 2025, los ataques israelíes contra instalaciones nucleares iraníes marcaron un punto de inflexión, demostrando la capacidad de la región para llevar a cabo acciones militares directas contra infraestructuras críticas. La respuesta del OIEA, liderada por Grossi, ha sido insistir en la inspección y el diálogo como la única vía para evitar una mayor militarización del nuclear.
En Siria, el descubrimiento del reactor en Deir Ezor reaviva el debate sobre la proliferación nuclear en territorios en conflicto. La presencia de materiales fisibles en un país devastado por una guerra civil plantea preguntas sobre la seguridad de los residuos nucleares y la capacidad de los organismos internacionales para monitorear zonas de alta inestabilidad.
En definitiva, la presión sobre Irán y la revelación del reactor sirio son parte de una trama más amplia que combina geopolítica, seguridad y economía. La postura de Grossi, basada en la apertura y la inspección, busca romper con la lógica de la confrontación y abrir una ventana de oportunidad para que la comunidad internacional retome el control sobre la expansión nuclear.
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