Nicaragua avanza con una nueva concesión minera china pese a las sanciones de EE.UU.
El gobierno sandinista firma una nueva concesión minera china en Bonanza, desafiando las sanciones estadounidenses.

Nicaragua avanza con una nueva concesión minera china pese a las sanciones de EE.UU.
El régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo firmó este lunes la adjudicación de una concesión minera a cielo abierto a la empresa china Linze Excelente Minería S.A.. El lote, llamado “Jade”, abarca 26.205 hectáreas en el municipio de Bonanza, dentro de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte. La publicación oficial apareció en el Diario Oficial La Gaceta y fue certificada por la Dirección General de Minas de la Procuraduría General de la República.
Un nuevo golpe de expansión para el capital chino
Con esta última adjudicación, el número de compañías chinas con concesiones activas en Nicaragua llega a 22. Linze Excelente Minería ya controlaba 10.592 hectáreas en Chontales y Nueva Segovia, transferidas el pasado julio por su empresa hermana. Sumando el lote “Jade”, su presencia supera las 36.000 hectáreas del territorio nicaragüense. La empresa está representada en Managua por el ciudadano chino Shiliang Yang, quien también figura como apoderado legal de Nicaragua Xinxin Linze Minería Group, otro actor del mismo conglomerado.
Sanciones estadounidenses y la respuesta sandinista
Las sanciones del Departamento del Tesoro de EE.UU., impuestas el 16 de abril, apuntaron a los hijos de Ortega, Daniel Edmundo y Maurice Facundo, y a siete compañías vinculadas a la extracción de oro. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) advirtió que ese entramado permitía al régimen “generar fondos y mantener el control político” y participar en “incautaciones forzosas de propiedades de ciudadanos estadounidenses”. Sin embargo, el avance chino no se ha detenido. Según la Fundación del Río, entre 2021 y septiembre de 2026 se otorgaron 85 lotes a 22 empresas chinas, sumando 1.277.389 hectáreas, alrededor del 10 % del territorio nacional, con superposiciones sobre áreas protegidas y territorios indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe.
Impacto económico y riesgos para el sector financiero
El sector minero se ha convertido en una pieza clave de la balanza comercial nicaragüense. Las exportaciones mineras alcanzaron los USD 2.009 millones en 2025, un crecimiento del 44,4 % respecto al año anterior, según datos del Banco Central. El oro en bruto lideró con USD 1.971 millones y 19,9 toneladas métricas, el récord histórico del país. Washington ha advertido que cualquier institución financiera que facilite transacciones con las empresas sancionadas podría enfrentar restricciones para operar en el sistema bancario estadounidense, una amenaza que, de materializarse, complicaría aún más el ya frágil circuito que lleva el oro nicaragüense a los mercados internacionales.
Ángulo argentino: ¿qué significa para Córdoba y la industria local?
Desde la perspectiva cordobesa, la movida nicaragüense tiene resonancia directa en el sector minero argentino. Córdoba alberga una de las cadenas de suministro más robustas de equipos de extracción, desde maquinarias pesadas hasta componentes de alta tecnología. La expansión china en Nicaragua abre una ventana de oportunidades para exportadores cordobeses que buscan diversificar sus mercados, pero también plantea un dilema ético y legal al tratarse de un entorno sancionado por EE.UU.
Los laboratorios de análisis metalúrgico de la Universidad Nacional de Córdoba, por ejemplo, podrían recibir contratos de consultoría para evaluar la viabilidad de los proyectos mineros en la Costa Caribe, mientras que firmas de logística en la zona de la Villa María podrían verse tentadas a ofrecer servicios de transporte de equipos. No obstante, cualquier negocio que se meta en la cadena de valor debe estar atento a los riesgos de quedar atrapado en el radar de la OFAC, lo que podría traducirse en congelamiento de cuentas o imposibilidad de operar con dólares estadounidenses.
El pulso que se avecina
El escenario se perfila como un tira y afloja entre la ambición del gobierno sandinista, el apetito del capital chino y la presión de Washington. Mientras tanto, la población local de la Costa Caribe norteña sigue viendo cómo sus tierras se convierten en parcelas mineras, generando tensiones sociales y ambientales que podrían escalar en conflictos de mayor calado.
Raíces de la minería china en Nicaragua
El proyecto “Jade” es solo la última pieza de un rompecabezas que comenzó a armarse en 2018, cuando el gobierno de Ortega abrió la puerta a inversores extranjeros para revitalizar una economía golpeada por la crisis política y la caída del turismo. La estrategia consistió en modificar la legislación minera, reduciendo los requisitos de licencias y facilitando la transferencia de derechos entre sociedades vinculadas. Así, compañías como Thomas Metal S.A. y Nicaragua Xinxin Linze Minería Group lograron acumular cientos de miles de hectáreas, muchas de ellas en zonas de alta biodiversidad.
La Fundación del Río ha documentado que, de los 85 lotes concedidos, al menos diez se superponen con reservas naturales y territorios de comunidades indígenas. Estas superposiciones no solo vulneran la normativa ambiental, sino que también generan resistencia de los pueblos originarios, que reclaman la protección de sus tierras y recursos.
En los últimos años, el gobierno nicaragüense ha argumentado que la minería es una salida para generar divisas y reducir la dependencia de la ayuda internacional. Sin embargo, la falta de transparencia en los contratos y la ausencia de auditorías independientes hacen que la balanza entre desarrollo económico y preservación ambiental siga siendo un tema pendiente.
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